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Laguna de Las Verdes desde Torre de Babia

Junto a la laguna de Las Verdes 

 

29/12/2021

Me gustan los paisajes en los que la mirada encuentra obstáculos para esconder  entre montes y montañas sus secretos.

Martín propone una salida a Las Verdes en busca de alpinas.

Habitad indiscutible de este tipo de aves, somos conscientes (por otras ocasiones que nos hemos acercado en su búsqueda) que el resultado en la mayoría de los casos es de lo más descorazonador. 

Las cimas permanecen engullidas por la niebla cuando llegamos a Torre de Babia.

El camino conocido resulta sorprendente cuando la niebla se dispersa y emerge alguna de las altas cimas que cierran en valle.

Cerca de la laguna la niebla despeja forzada por fuertes ráfagas de viento que hará que los pocos habitantes alados busquen refugio tras alguna piedra y eviten el vuelo para proteger sus alas. 

El lance se salda con un par de acentores alpinos y un bando de chovas piquirrojas.

Aún así, el entorno de Las Verdes nos llena. La laguna expulsando el agua del deshielo con fuerza, la aguja de las Las Coloradas apuntando al cielo como cualquier torre de catedral gótica, o la muralla rocosa que corre desde Peña Chana hasta La Cervata y que parece querer aplastarnos.

En esos momentos es cuando intento captar con imágenes los instantes que estamos viviendo y que apenas llego a conseguir.

Abajo, a veces, uno puede aburrirse. Aquí arriba nunca. Aquí el tiempo para más rápido y se vuelve necesario regresar al valle para continuar con nuestra eterna búsqueda. 




Torre de Babia.
En la parte alta del pueblo, los restos de la edificación que da nombre y que servía como defensa de acceso a los puertos.


Acompañados por el arroyo Torre.
El deshielo desborda las fuentes.

La Cervata intentando despejarse la niebla.
La hondonada donde se sitúa la majada de Las Verdes
Chabuezo y al fondo Peña Chana.
Al fondo La Cervata.
Peña Chana.


Aguja de Las Coloradas.
Laguna de Las Verdes.


Peña Chana.
Laguna de Las Verdes.
La pareja de acentores alpinos.
Buscando alpinas.
Volviendo.
Una pequeña laguna (que no es tan pequeña) a mitad de camino entre el Chabuezo y La Cervata.
La Pradera de Treméu.



Monasterio de Santa María de Nogales y despoblado de Becares

Iglesia de San Román de Bécares

21/11/2021


Ruinas del Monasterio de Santa María de Nogales

Muy atento tienes que estar para no pasarte de largo el Monasterio de Santa María de Nogales.

Muy atento porque del Monasterio de Santa María de Nogales solo queda la espadaña de la iglesia, el arco de entrada principal con su escudo heráldico y unos cuantos paredones dispersos. 

Y todo oculto y rodeado por árboles, arbustos y demás maturranga.

Mucho tiempo desde aquel 20 de diciembre de 1164, en el que Sancha Ponce de Cabrera, viuda del conde Vela Gutiérrez, cede al Monasterio de Santa María de Moreruela sus posesiones en el territorio de Nogales para la creación de un nuevo cenobio femenino cisterciense.

Según se narra en textos antiguos, Santa María de Nogales se emplazó siguiendo los criterios de la orden del Cister: En un valle de tierras fecundas, abundancia de agua y soledad impresionante.

Actualmente el valle es fértil (posiblemente gracias a los abonos), el río Eria mantiene un nivel de aguas en su cauce y nuevamente la soledad envuelve las ruinas del Monasterio de Santa María de Nogales, solo rota por la visita de algún despistado recorriendo sus arruinados muros. 

El monasterio permaneció habitado hasta el año 1836, en que fue exclaustrado durante la Desamortización de Mendizábal, lo que ocasionaría el abandono de los edificios.







Al ver a Cruz en la foto podemos hacernos una idea de la grandeza de la iglesia. 


Con las zarzas colgando de nuestras zapatillas y pantalones, retrocedemos hasta San Esteban de Nogales en busca de un café y más tarde, del camino que surge nada más cruzar el puente sobre el río Eria a la salida del pueblo. 

Un camino que corre entre campos de cultivo hacia la Dehesa de Bécares, lugar donde la encina y roble se desparraman para cubrir las laderas del monte de igual nombre y donde en su extremo noreste encontramos las ruinas del caserío de Bécares, o mejor llamarlo "el despoblado de Bécares".

Según la Wikipedia un despoblado es un núcleo de población que, por alguna razón, ha quedado abandonado y no cuenta con habitantes permanentes, conservando con frecuencia el topónimo y la memoria oral, escrita o física de su existencia.

El despoblado de Bécares debió de pertenecer al Monasterio de Nogales y su despoblación ocurrió a finales del siglo XV.

Hoy en el despoblado de Bécares solo encontramos las ruinas de la casa marquesal y de otros edificios, así como su desmantelada iglesia que estuvo bajo la advocación de San Román y que según la tradición perteneció a los Templarios y todo ello rodeado por la misma soledad que encontramos en el Monasterio de Santa María de Nogales.

Dehesa de Bécares.



Iglesia de San Román de Bécares.
Ruinas de la casa marquesal.
Pórtico de la entrada.
Embovedado mudéjar de la nave lateral
Bóveda central de cañón construida en piedra


Vistas desde la espadaña.
Monte fragoso.