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Monasterio de Santa María de Nogales y despoblado de Becares

Iglesia de San Román de Bécares

21/11/2021


Ruinas del Monasterio de Santa María de Nogales

Muy atento tienes que estar para no pasarte de largo el Monasterio de Santa María de Nogales.

Muy atento porque del Monasterio de Santa María de Nogales solo queda la espadaña de la iglesia, el arco de entrada principal con su escudo heráldico y unos cuantos paredones dispersos. 

Y todo oculto y rodeado por árboles, arbustos y demás maturranga.

Mucho tiempo desde aquel 20 de diciembre de 1164, en el que Sancha Ponce de Cabrera, viuda del conde Vela Gutiérrez, cede al Monasterio de Santa María de Moreruela sus posesiones en el territorio de Nogales para la creación de un nuevo cenobio femenino cisterciense.

Según se narra en textos antiguos, Santa María de Nogales se emplazó siguiendo los criterios de la orden del Cister: En un valle de tierras fecundas, abundancia de agua y soledad impresionante.

Actualmente el valle es fértil (posiblemente gracias a los abonos), el río Eria mantiene un nivel de aguas en su cauce y nuevamente la soledad envuelve las ruinas del Monasterio de Santa María de Nogales, solo rota por la visita de algún despistado recorriendo sus arruinados muros. 

El monasterio permaneció habitado hasta el año 1836, en que fue exclaustrado durante la Desamortización de Mendizábal, lo que ocasionaría el abandono de los edificios.







Al ver a Cruz en la foto podemos hacernos una idea de la grandeza de la iglesia. 


Con las zarzas colgando de nuestras zapatillas y pantalones, retrocedemos hasta San Esteban de Nogales en busca de un café y más tarde, del camino que surge nada más cruzar el puente sobre el río Eria a la salida del pueblo. 

Un camino que corre entre campos de cultivo hacia la Dehesa de Bécares, lugar donde la encina y roble se desparraman para cubrir las laderas del monte de igual nombre y donde en su extremo noreste encontramos las ruinas del caserío de Bécares, o mejor llamarlo "el despoblado de Bécares".

Según la Wikipedia un despoblado es un núcleo de población que, por alguna razón, ha quedado abandonado y no cuenta con habitantes permanentes, conservando con frecuencia el topónimo y la memoria oral, escrita o física de su existencia.

El despoblado de Bécares debió de pertenecer al Monasterio de Nogales y su despoblación ocurrió a finales del siglo XV.

Hoy en el despoblado de Bécares solo encontramos las ruinas de la casa marquesal y de otros edificios, así como su desmantelada iglesia que estuvo bajo la advocación de San Román y que según la tradición perteneció a los Templarios y todo ello rodeado por la misma soledad que encontramos en el Monasterio de Santa María de Nogales.

Dehesa de Bécares.



Iglesia de San Román de Bécares.
Ruinas de la casa marquesal.
Pórtico de la entrada.
Embovedado mudéjar de la nave lateral
Bóveda central de cañón construida en piedra


Vistas desde la espadaña.
Monte fragoso.


Monasterio de Santa María de Carracedo

 

No hay mejor cantera que un castillo abandonado.

O en su defecto un monasterio. Como el de Moreruela, el de San Pedro de Eslonza o el de Santa María de Carracedo.

Afortunadamente para este último, los trabajos de consolidación realizados a finales del siglo pasado sobre los restos que aún sobrevivían de este monasterio, han frenado el deterioro progresivo y permiten hacerse una idea de como fue en sus tiempos gloriosos.

Después de recorrer Las Médulas procedía, aprovechando la proximidad, acercarse hasta el monasterio de Santa María en Carracedo.

Bastantes años han pasado desde que hicimos nuestra primera visita con aquel pequeño que parecía irradiar magia entre sus manos cuando le sacamos una foto ante el monasterio.

Un lugar mágico, el paralelo 42, cargado de leyendas, historias, reliquias....
La magia de Santa María de Carracedo en las manos de Martín.

Esa fotografía no deja de ser una mirada parada en el tiempo, desde la que nos observa con ojos evocadores de un recuerdo pasado, de un tiempo que se une al presente por un delgado e invisible hilo, del que tiramos hasta sacar viejas imágenes de personas que ya son tan ajenas como fantasmas.

Santa María nos recibe con la soledad de una tarde de invierno y nos invita a recorrer sus dependencias con la tranquilidad de ser sus únicos visitantes.

Vista del monasterio desde el acceso donde se encuentra el parking.

Vista del monasterio desde el muro exterior del Claustro de la Hospedería.

La torre del la iglesia desde una de las ventanas del claustro.

Entrada a la sala capitular. De aquella no había Netflix (que conste que nosotros tampoco lo tenemos).
Sala capitular, el espacio donde se reunían todos los miembros diariamente para leer un capitulo de la regla adoptada por la comunidad.
Es un espacio amplio, con mucha luz y con una decoración simple pero esquisita.

Sala capitular.

Escaleras de acceso a la planta alta.

Cocina de la Reina.
Al contrario de su nombre, este espacio tan luminoso posiblemente sería utilizado como alojamiento del abab o como escriptotium.
La gran chimenea de la Cocina de la Reina.
Cocina de la Reina.





Puerta de acceso a la Cocina de la Reina
Tímpano en la puerta de acceso a la Cocina de la Reina.

Iglesia de Santa María de Carracedo desde el claustro del monasterio.


Claustro.
Claustro de la Hospedería.