Mostrando entradas con la etiqueta Ascensión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ascensión. Mostrar todas las entradas

Circular por Aviados con ascenso a Peña Galicia

 


19/11/2021

Peña Galicia es la cima ideal para pasar una jornada de montaña.

Cercana a León, esfuerzo discreto, paisaje variado y unas vistas desde su cima del las que quitan el hipo. 

Por eso la repetimos una y otra vez: en invierno, en primavera o en un otoño tan suave como este que nos permite casi a finales de noviembre disfrutar de un espléndido día primaveral.

Ampliamos la ascensión con un recorrido circular en el que nos llegamos casi hasta Correcillas pueblo, desde donde disfrutamos de un portentoso Correcillas por su vertiente sur, para luego tornar hacia el sur y por antiguos caminos de explotaciones mineras, volver a Aviados. 



Aviados.


La cresta rocosa que culmina en la cima de Peña Galicia Sur.


Por un robledal con hojas muy otoñadas.

La cresta que finaliza en la cima de Peña Galicia Norte, la que a nosotros nos gusta ascender.
Peña Galicia Sur y el valle por el que ascendemos.
Ya próximos a la cima

Las montañas del Curueño.
Correcillas Sáncenas y Valdorria.
Correcillas pueblo
Valdorria (pico y pueblo), Cueto Ancinom y el seudo circo de Prado Llano.
Correcillas.
En la cima de Peña Galicia (norte)
Con más detalle el Cueto Ancino.
Descendiendo.
Hacia una zona muy kárstica.
De nuevo el Correcillas.

Para no perderse.

El Correcillas desde otro ángulo.

Entrando en Aviados.




Pico Aguazanes y Pico Bolero

 


16/11/2021

El sol quedó atrás, por Vegacervera, mientras avanzábamos hacia Piedrafita la Mediana.

El paisaje se fue cubriendo con esas nubes negras que se ciernen eternamente sobre los castillos de Transilvania en las películas de vampiros y mejor hubiera sido desviarnos hacia Rodillazo y hacer una incursión hacia el Correcillas o el Cueto Calvo. Pero la cerrazón nos nubló la cabeza, haciéndonos creer que esas nubes podrían desaparecer en el trascurso de la mañana.

No llegamos a entrar en Piedrafita. Aparcamos donde finaliza el asfalto y empezamos a ascender hacia el puerto.

Recorremos con rapidez un tramo de pista hasta una gran curva, donde la abandonamos para seguir por un estrecho sendero que remonta el valle hacia la cabecera del río Torío. Pero la nieve y la niebla, cada vez más espesa, nos impedirá ver donde esta el naciente, por lo que solo nos restaba buscar el camino menos incómodo para ganar la arista.

Una arista que nos recibe con una bofetada de viento y una cencellada que deja un paisaje estupendo para un anuncio de navidad.

Poco resta para la cima del Aguazanes, que señaliza su punto más alto con un hito de piedras y que gracias a la niebla, no vamos a poder ver más allá de nuestras narices.

Aún así, continuamos hasta la cercana cima del Bolero que no aporta nada más que frío y desolación.

Viento, frío y niebla, que más se puede pedir para una estupenda mañana de monte?




Carlos junto a una de las balizas de nieve tan típicas de los puertos italianos y que nos hablan de la existencia de ingenieros italianos trabajando en la construcción de esta carretera.
La pista avanza en busca del Pto. de Piedrafia, al que no llegamos.

Al frente el estrecho valle por donde descienden las aguas del arroyo del Tablado, en cuya cabecera se encuentra la Peña Guazones (Alto del Corrlón), de la que hoy, gracias a las nubes, no vemos ni un carajo.

La caseta del Puerto y junto a ella un fresno.
El Cueto Vea (en el centro) que bordeamos por su izquierda para ganar la arista que nos lleve al Aguazanes.

Atrás quedo el tiempo despejado.

Más nieve de la que pensábamos. 

A punto de alcanzar la arista.
En la arista, disfrutando del viento, el frío y la niebla.

Cima del Pico Aguazanes.
Cima del Pico Bolero.
Descendiendo, de vuelta al valle.


La arista rocosa que arranca junto al Torío y continúa hasta el Alto del Corralón.