24/10/2015
Por las Tierras del Torío, Fontanos es una población montuna. A medio camino entre la llanura y la montaña.
Nada más tomar el desvío que conduce a Fontanos, la carretera se introduce en un pasillo de robles.
El pueblo se asienta en un alto, despejado y con vistas al valle.
Nuestro camino sale hacia el norte. Por buena pista, perdiendo en su inicio algo de desnivel, pero con un trazado casi llano.
Bosques de roble y algunos de repoblación de pinos que se cierran al norte por la montaña: Valdorria, Correcillas, Cueto San Mateo, Fontañán e incluso Ubiña.
Nuestra pista se encuentra con la que va de Matueca al Rabizo, en una zona donde los pinos tienen gran porte. En ese punto es donde volveremos sobre nuestros pasos.
Un escenario muy apropiado para bastonear sobre una pista en buen estado.
Estas mañanas de otoño hemos podido ver como el paisaje ha ido cambiando. Hoy una nueva inflexión, la luz, las nubes, la lluvia, nuevos matices que nos recuerdan que el invierno está próximo.
Distancia aproximada (ida y vuelta) 10 km.
27/10/2015
Salgo al monte durante la minúscula ventana de buen tiempo que se pronosticó para esta mañana.
Los hombres del tiempo lo clavan. Sol hasta medio día, para después comenzar una ligera llovizna.
Suficiente para ver el monte en otoño y comprobar como las lluvias de los últimos días han dado vida a los arroyos.
Tanto, que hasta las fotos salen en movimiento.
El Cantu del Oso desde La Ablanosa
Bosque de Fabucado
Vega de Pociellu
Sierra de Mongayo
Konicoleando en la cima del Remelende
Hayedos.
21/10/2015
21/10/2015 Back to the Future Day.
El Futuro es ahora pasado. Mientras me acerco hasta Tarna, escucho como todas las emisoras de radio hablan de McFly, de sus zapatillas que se abrochan solas, o de los monopatines sin ruedas.
Aquel día vimos en la gran pantalla un futuro lejano. Un futuro que nos parecía de película, muy alejado. Aquel día es hoy.
No circulamos en coches voladores, ni tenemos ropas ajustables (o tal vez si!!), pero esta claro que de aquellos días a hoy, se han incorporados a nuestras vidas grandes avances. Internet, esa ventana al mundo, y la era informática se nos ha colado sin darnos cuenta.
Y en nuestro mundillo de las montañas??? Algo ha cambiado????
Asciendo por el sendero de Fabucado, el bosque tamiza la luz con sus hojas multicolor. Al frente veo como una persona se aproxima corriendo. Zapatillas, mayas ajustadas de corredor, un cortavientos y los bastones en la mano. Cuando llega a mi nivel, se para para a saludarme, a la vez que detiene su cronómetro.
Aprovecho a preguntarle si conoce la zona.
-Si, soy el guarda. Bueno no de esta zona.
Se me ilumina la cara.
-Sabes si hay camino a la collada de las Arenas?
-Si, vengo de allí!!
Realmente en el mundo de los montes la cosa ha cambiado. Los guardas de antes.... No voy a hablar de los de antes. Los actuales, estos que aprovechan su día de descanso para correr y conocer otras zonas, o los que te encuentras observando pájaros, o en el monte patrullando, gentes que gustan de su trabajo, que disfrutan de él.
De nuevo vuelvo a cruzar el puerto de Tarna. En esta ocasión con intención de adentrarme hasta la vega de Pociellu, cruzando el increíble hayedo de Fabucado.
Bien valdría una camina hasta esa vega para llenar el día. Pero hoy pretendo desde esta vega, alcanzar el collado de las Arenas y recorrer la amplia sierra del Mongayo hasta alcanzar el Pto. de Tarna.
Y gracias a las indicaciones del guarda (surgido como un ángel), conseguiré mi objetivo.
Al entrar en la vega de Pociellu, no hay que llegar hasta las majadas. Antes de estas hay una gran piedra en la vega y un entrante de la pradera en el bosque. Es en ese punto donde comienza el sendero. Jitado en su entrada y perfectamente pisado en el bosque. Seguimos dirección norte hasta cruzar dos pequeñas camperas (bastante cubiertas por helechos). En la segunda hay que dejar el sendero del bosque y buscar a la izquierda una nueva traza. Esta es la mía, la que entre bosque toma rumbo a la collada de las Arenas.
Alcanzada la collada de las Arenas, continuo por la Muesca de Braga para alcanzar la arista montana.
Por la divisoria de valles cabalgo entre las nubes que un fuerte viento arrastra desde el norte.
Pierdo la visión. Recorro la arista entre sombras e incertidumbres, hasta que el viento despeja de nuevo mi camino.

Amplitudes y mesetas con tintes nórdicos. Vegetación escasa, sin árboles y pequeños lagos que me traen la mente el Dartmoor. (Con niebla que malo tiene que ser esto para caminar)
Remelende, Final del camino y vistas hacia el inmenso valle de Riosol.
Aún queda recorrer los casi once kilómetros que hay desde el alto del puerto hasta el punto donde dejé mi coche. Pero, eso es otra historia de velocidad.
Las fotos en Google+ (pincha el enlace)
Desde el mirador donde aparco el coche. Cueto Negro.
El camino
El Nalón
Camino hacia la Ablanosa.
Cueto Negro.
Cantu del Oso desde La Ablanosa.
Entramos en el hayedo de Fabucardo. Un sendero elfico.
Vega Pociellu, su hayedo y el Cantu del Oso.
Me hubiera apetecido sestear entre sus majadas, pero hoy no tengo tiempo.
El sendero retorna a mayor altura del que nos acercó hasta Pociellu.
Salgo del bosque a una gran campera. La collada de las Arenas se encuentra próxima.
Collada de Arenas.
Rapaina, Peña del Viento, ...
Hacia la Muesca de Braga.
Sierra de Pries y vega Pociellu.
A punto de alcanzar la Muesca de Braga veo todo lo que me queda por recorrer hasta la diminuta pirámide que ahora es el Remelende.
Vertiente leonesa, Pico de San Justo.
Mejor vista de la Sierra de Mongayo
Vega Pociellu
Pico del Lago y Macizo de Mampodre.
Cantu del Oso.
La niebla.
Más niebla.
La gran meseta.
Alegría en la cima.
El valle de Riosol.
Tarna
Segunda parte: velocidad.