Requejines y Ausente desde la estación de San Isidro

Cima del Pico Ausente


12/03/2021

A la postre, la ascensión a las cimas del Requjines y del Ausente será la última invernal de este año.

Por la zona de Isoba la carretera presenta las huellas de las quitanieves que han barrido la nieve caída esta noche y el parking de la estación de San Isidro es una pista de patinaje.

El camino que va hacia el lago Ausente, cubierto de nieve endurecida, esta repleto de antiguas pisadas y la pequeña capa caída por la noche las oculta, haciendo que el caminar por él, sea una pesadilla para los tobillos.

Por eso, cuando abandono la pista en busca de la arista, supone un alivio el definir mi propio camino sobre una nieve que se deja caminar.

Alcanzar la arista supone salir de las sombras y ver la luz. Aunque alcanzar la arista también supone someterse a un viento frío que ya no me abandonará hasta que encuentre nuevamente refugio en la cuenca del lago Ausente.

Buenas vistas hacia el pequeño circo que forma Pico Redondo, Pico Cuerna y el Agujas. Cimas, las dos primeras, a cuyas cumbres pude auparme hace unas semanas y que desde aquí, bien hacen referencia a sus nombres.

La cima del Requejines se gana con facilidad por la arista, igualmente la del Ausente continuando la resta. Pero hoy, con este viento, no son lugares apropiados para gastar tiempo, por lo comienzo el descenso desde la cima del Ausente hacia el lago por la arista.

El lago todo cubierto de nieve no trasmite la belleza de este lugar del que conservo buenos recuerdos.

Una parada, para tomar un bocado, antes de continuar por la pista (torturadora de tobillos) hacia la estación. 



Estación de San Isidro con un refulgente Pico Agujas.
Con mayor aumentos el Agujas.
El Toneo.


El Torres.
De nuevo el Toneo.
Y de nuevo el Torres y el Valverde.
Una panorámica desde el Torres a la Rapaina.

La arista hacia la que me dirijo.

Ya en la arista, las cimas del Redondo y el Cuerna llamando la atención.
Algo más alejado, algunas cimas del Curueño con el monolito del Bodón en el centro de la imagen.
Lo que resta hacia la cima del Requejines.
Una panorámica.
El circo Redondo-Cuerna-Agujas.

Mirando al Torres.


El Agujas.



El Ausente y la línea a seguir hasta su cima.
En la cima del Pico Requejines.
Mirando hacia el lago.
Hacia el Pico Ausente.


Hacia el valle del Porma, con un Susarón algo empequeñecido y un soberbio valle de Iyarga. 
En la cima del Pico Ausente.
Hacia un deslucido lago Ausente.






Lago Chao desde Riolago

 

Lago Chao

7/03/2021

Consultado un par de diccionarios de Patsuezu (la lengua que se hablaba en la montaña occidental astur-leonesa) en la red, vi que el término "chao" no aparecía en ninguno de ellos, lo que me dejó un vacío tan grande que me vi obligado a seguir indagando para aclarar el origen del vocablo Chao. 

Y mira tu!!!!, resulta que el lago Chao también es uno de los 5 mayores lagos de la Republica Popular China, con 760 kilómetros cuadrados y en cuyos alrededores viven 5 millones de personas.

Pero lo curioso es que sobre lago Chao chino (巢湖 en chino tradicional) se cuenta una leyenda de una ciudad -llamada Chaozhou- que se asentaba donde hoy están las aguas del lago y cuyos habitantes fueron maldecidos por los cielos por sus pecados. Se ordeno la destrucción de la ciudad a un dragón blanco que solo encontró entre sus habitantes a dos buenas personas: una anciana y su hija.

El dragón blanco inundo la ciudad dejando solo dos minúsculas islas que recuerdan a la anciana y a su hija.

El mismo nombre; lago Chao y sobre todo la pequeña isla con abedules que hay (y que bien podría ser el elemento diferenciador de esta laguna) en uno de los extremos de la lago Chao babiano, bien podría servir como elemento hermanador entre Riolago y Anhui (la provincia en la que se encuentra el lago) y de paso fomentar el turismo de la zona con peregrinaciones de cientos, miles, millones de chinos 😂😂😂😂😂😂 .

Aparcamos a la salida de Riolago (por lo de la distancia social) y comenzamos a caminar por una Babia que no reconozco por el arbolado que encontramos mientras caminamos por el valle.

El camino es cómodo y perfectamente balizado hasta que cruzamos por un pequeño puente el arroyo Riolago y entramos en una zona más montañera, donde las altas cimas (con un Rabinalto destacando sobre el resto), hoy vestidas de blanco, cierran el valle.

Una pradera - la Braña- y un refugio y el camino que se estrecha y comienza a subir con ganas hacia la cascada de San Bartolo, donde las aguas provenientes del deshielo se precipitan con fuerza y rapidez por una estrecha fisura.

Una nueva subida nos deposita en un plano superior en el que la huella glaciar es evidente y donde (por fin!!!) tras un montículo se esconde el lago Chao.

Rivalizando con la laguna de las Verdes o con el lago de Babia por la belleza de su entorno, el lago Chao tiene la nota diferenciadora de su pequeña isleta, en cuyo centro un corro de abedules llama la atención.

Podríamos acercarnos a la otra laguna que se encuentra en las proximidades, pero sabemos que está prácticamente colmatada y que hoy estará cubierta por la nieve. Por lo que optamos por disfrutar el entorno e ir descendiendo tranquilamente, no sea que nos encontremos con muchos chinos 😝😝😝.


Riolago de Babia.













El Rabinalto.










La cascada de San Bartolo.












Lago Chao.