La Fana de Resilgar, Peña Boquín y Miro de Valdeprado en circular desde Valdeprado

 

La Fana de Resilgar reflejando sus líneas sobre las aguas del Pozo Cheiroso.


18/11/2020

Hay que aprovechar el tiempo estable por lo que pueda venir en forma lluvias o de tercera ola.

Me gusta decir eso de: de nuevo en el Alto Sil, pero bien sé, que las cimas del grupo del Miro de Valdeprado no son Alto Sil, aunque guarden gran similitud.

En Paramo tomo la carretera que recorre todo el valle de Valdeprado hasta el de Cerredo y paro junto el viejo restaurante (cerrado) que hay a la entrada de Valdeprado.

Mientras me calzo las botas, miro con cierta preocupación el cúmulo de nubes que han decidido amarrarse sobre las cimas de La Fana y el Miro.

A pocos metros de este improvisado aparcamiento se encuentra el sendero (hay un cartel indicador) que asciende hacia el Pozo Cheiroso. Un camino cuidado, que asciende con bravura, cruzando el arroyo de la Braña del Monte en varias ocasiones (sobre unos rústicos puentes de abedul) y siguiendo el valle de la braña del Monte que mira con cierto temor los paredones de La Fana de Resilgar.

Pozo Cheiroso es un lugar único y mágico, donde sus aguas reflejan las líneas de las montañas que cierran esta cubeta glaciar.

La Fana será una cima nueva. Por el collado que hay entre el Pozo Cheiroso y la laguna Bermecha me dirijo a la arista de la Fana de Resilgar, evitando la ladera herbosa de su cara norte que resbala cuan pista de patinaje (la de la cara sur cae a pico). Arista bastante quebrada que se deja recorrer y que da excelentes vistas de las cimas del Miro y Peña Boquín.

Vuelta al collado para continuar remontando la ladera hasta la cima de Peña Boquín que las ofrece estupendas hacia el valle de Valdeprado.

Sin mucho entretenimiento continuo hacia El Miro.

La luz de otoño crea muchas sombras y ya resulta difícil el juego de distinguir valles y cimas, por lo que desciendo hacia el collado intermedio entre el Miro y el Cornón de Busmori en busca del sendero, que a través del circo y de las brañas de Busmori (que recorrí hace ocho días) me lleva hasta las brañas de Susañe en la carretera de Valdeprado.


Aparcamiento junto al cerrado restaurante de Valdeprado (que bueno sería poder arrimarse a un plato del día en este restaurante al finalizar una ruta!!!)

Remontando el valle del arroyo de la Braña del Monte.
Puente artesano.
Canchales y paredones de La Fana de Resilgar.

Viejas montañas.
Abrupta la ladera sur de La Fana.
Por un pasillo rodeado de altos paredones, hacia el Pozo Cheiroso.
La Fana de Resilgar.
Pozo Cheiroso.





La cima de La Fana se encuentra detrás de estos dos pináculos.
Laguna Bermecha, con bastante más agua que cuando pasamos junto a ella en la primavera.

Brañas de Susañe.
El pico Bíveda o Cerro de Bstatán.
Los corros de las brañas de Busmori.
Arista de La Fana.
La cubeta glaciar donde se asienta el Pozo Cheiroso.
Cima intermedia en la arista de La Fana.
Cima de La Fana de Resilgar.
Volviendo al collado.
Una pequeña laguna perdida.
Vista atrás.
El Miro y Peña Boquín y la laguna Bermecha.
Laguna Bermecha.
Vista atrás, mientras asciendo a Peña Boquín, una buena panorámica.
Peña Boquín.
En la cima de Peña Boquín.
Peña Boquín mientras asciendo al Miro.
Desde la cima del Miro, el Pozo Cheiroso y La Fana de Resilgar.
El circo entre el Cornón de Busmori y Peña Boquín.

Circo de Busmori.

Cascada, ya en la proximidades las brañas de Susañe.


Por el valle de Guspiada al circo de la Hoya de la Perdiz

 

Por el valle de Guspiada

17/11/2020

Nos acercamos hasta las Tierras de la Reina para recorrer el valle de Guspiada.

Superado Barniedo de la Reina en algo más de un kilómetros, encontramos una pista a la izquierda (antes de cruzar un puente) que nos mete de lleno en el valle de Guspiada. Un valle largo, que se protege de los vientos del suroeste por la Sierra de Hormas y que finaliza formando el circo de la Hoya de la Perdiz entre las cimas del Hito de la Requejada y el Alto de la Hoya de la Perdiz.

Cómodo de caminar en su inicio (sin apenas desnivel) avanza entre lomas redondeadas, donde se echa de menos los bosques, hasta la majada de la Viesga punto en el que un coqueto refugio rompe con la monotonía del paisaje. Seguimos con la misma tónica hasta la majada del Burro y allí la pista se vuelve tensa hasta que desaparece, convirtiéndose en un sendero que serpentea por la pendiente anterior al circo de la Hoya de la Perdiz.

Hubiéramos deseado conocer este paraje en un día de verano, para que el sol iluminara todo el circo y nos realzara su belleza. Hoy oculto entre las sombras de los cantiles de los Altos de las Hoyas de la Perdiz, nos hace esperar en vano, junto a su pequeña laguna, en espera de algún rayo de luz que al final no consiguen entrar.

Guspiada se perfila como un valle muy apropiado para una raquetada con ascenso al Pandián, el grande de la zona, o como parte de una travesía hacia Casasuertes. 

Pero hoy no hay nieve y nadie nos va a recoger en Casasuertes, por lo que nos toca ir descendiendo por nuestras huellas y disfrutando del sol.


Valle de Guspiada.



Majada de la Viesga.
El refugio.





Majada del Burro.


Las Palentinas
Circo de la Hoya de la Perdiz.
Laguna
Laguna y circo.





Los días son cortos, pero aún hay tiempo para acercarse por los alrededores de Llánaves de la Reina a ver a las cabras que aún andan con el celo.









Panorámica con detalle.