Pico Mahón

Desde Campa Redonda, mirando a las montañas del Curueño



23/12/2018 
Con buena visibilidad el Pico Mahón es un estupendo balcón hacia las montañas del Curueño.

Lo sé por el par de veces que alcancé esta cima desde Puebla de Lillo y atravesando el bosque de la Cervatina. 

Pero lo que no llegaba a recordar las buenas vistas que desde su cima se tienen de los Mampodres o de las Montañas de Riaño.

Que el cielo estuviera velado por una ligera capa de nubes sería el matiz que le dio mayor visibilidad al día, a la vez que el mar de nieblas que se asentaba en la zona del embalse y aunque no permitiera ver este, nos dejaba disfrutar de las principales cumbres que surgían de forma fantasmagórica sobre un mar de algodón.

En esta ocasión entramos por el valle del Curueño. Pasada la Vecilla, Nocedo, y Tolibia de Abajo, pegamos un volantazo a la derecha y nos adentramos en el pequeño valle donde se asienta Tolibia de Arriba, el punto de inicio de nuestra ruta.

Tolibia de Arriba languidece entre la niebla. Y con esa nostalgia nos adentramos en el Monte de las Hayas. Un hayedo invernal recorrido por una pista que asciende sin descanso y lo atraviesa en busca de la Campa Redonda, nuestro mirador a las montañas del Curueño.

Desde esta posición todas las cumbres del medio Curueño se hacen visibles: Cueto Ancino, Valdorria, Peña Verde, la Peña el Pueblo, Bodón y el Cueto Cabanas. Y algo más al norte, apelotonadas y algo empequeñecías a pesar de tener mayor altitud; la Morala, el Pico Huevo y las Peñas de Faro.

En Campa Redonda hemos alcanzado la arista que nos conducirá a la cumbre pasando por el Cerro de los Joaquines (ciertamente el sendero que recorre la arista no pasa por la cumbrera de esta cima), pero antes un par de miradores. El primero hacia el valle de Valdemaría con la Peña Forcada en una posición que no permite ver la forca y más adelante, en el collado entre los Joaquines y el Mahón, el segundo abriéndose hacia el embalse del Porma, hoy cubierto por la niebla, y con vistas a un arco de montañas que abarca desde los Mampodres hasta la montañas de Ocejo (Cerroso, Rionda y los Moros).

Un ultimo repecho (mejor cuestarón), buscando las zonas despejadas de maturranga, para alcanzar la cumbre del Mahón.

Montaña discreta, sin precipicios rocosos, pero excelente mirador a todas las cimas que venimos mencionando y a las que ahora añadimos el grupo de montañas de San Isidro.

Sol radiante y buena temperatura en cima. Momento para el relax y para picar algo y para descubrir nuevas cimas y valles que nos sirvan para hacer volar nuestra imaginación con otras rutillas.

-Bajamos?
-Vamos!

Continuando la arista para dar con la pista que viene desde Tolibia y que se pierde hacia la Mojonerina y el Pando de Valporquero y que nosotros utilizamos para volver por el centro del valle.



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Tolibia de Arriba.
La niebla despejando. Pero hasta entonces dejando bonitas estampas.
Con el Bodón como telón de fondo.


En el vértice del circo nuestro objetivo. Pero nosotros le accedemos por la derecha, buscando la arista.
Pero antes es preciso atravesar el precioso Monte de las Hayas.
Con ese nombre no podía se más que un hayedo.

En Campa Redonda.

Bodón y Cueto Cabañas
Buscando la arista. 
Había visto varios reportajes de este recorrido, pero en ninguno había visto alguna foto sobre la perspectiva que ofrece la arista sobre este valle. Una pena que no se llegue a ver la horcada.






El sendero nos ha depositado en una ancha pista que nos llevará hacia el Mahón que ya vemos a nuestro frente con su cima doble.
Pero antes una sorpresa. La niebla ha quedado aprisionada en el valle de Vegamián para desdicha de los que están el el valle y para fortuna nuestra que podremos disfrutar de este espléndido mar de nubes. 
Es la Peña de Pigot. Un refugio en el collado al que accedí una tarde desde Rucayo.


El circo por el que más tarde descenderemos hacia Tolibia.
Cima del Pico Mahón.
Montañas por doquier.
Hacia San Isidro.
Desde Pico del Lago hasta Mampodre, pasando por la Ten y Picos.

El Espi y las montañas de Riaño.
Las montañas de Ocejo.
Cima.

Otra vista de la Peña de Pigot.

Desde la cima gemela, algo más baja pero con vistas al collado Ferreras y a la Cervatina.
La vuelta.



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