Tolerancia


Ermita de San Mamés

25/11/2015
Ayer mientras tomaba café escuché la noticia del avión soviético derribado por el ejercito turco

-Ostia!!!! Lo que faltaba!!!!

Hoy, de nuevo delante de un café, leo la noticia en el periódico, donde se aclaran los hechos previos al suceso y algunas de sus consecuencias.

-Cuánto habrá de cierto y de mentira???

Mis salidas por el carril bici del Torío constan de dos partes bien diferenciadas y perfectamente separadas por el café. La primera, cuando recorro el carril aguas arriba. Es el momento de la soledad, a primera hora de la mañana, cuando el carril aún permanece a la sombra, y el frío tortura las puntas de los dedos de las manos. En esos momentos, todo el carril es para mí o para algún madrugador que aprovecha a salir antes de ir a trabajar.

Hoy estiro el recorrido hasta la ermita de San Mamés que me permite una visión del valle y de las montañas.

Después del café, la vuelta es diferente. La subida de la temperatura, la salida del Sol, invita a recorrer el carril. Por ello no me resulta raro encontrarme a esa pareja de señores con los que me cruzo todos los días. Dos andarines por el carril bici que me obligan a apartarme de mi ruta para esquivarlos, sabiendo que el circuito de caminantes se encuentra dos o tres metros más a su derecha. ( un carril de tierra perfectamente compactado que fue preciso hacer para evitar los conflictos entre caminantes y ciclistas)

Continuo ya fuera del carril bici, y hoy en un tramo de carretera, en una curva bastante cerrada me topo con un hombre que pasea junto a su perro. El paseante en el medio del carril de la izquierda, el perro en el medio del carril de la derecha. Por su mirada de pocos amigos y de indignación por mi presencia, me doy cuenta que no dará ninguna orden al perro, por lo que los libro por el centro después de dar una fuerte frenada.

Poco después llego al polígono de La Lastra. Un doble carril (ciclistas y paseantes) circunda el polígono. El carril de tierra compactada, en este caso es el de los ciclistas, y de cemento liso, el de los caminantes. Por supuesto aunque algunas veces voy con rueda lisa, nunca se me ocurre meterme por el de los caminantes para no volver a recibir la superbronca que un día me metieron por circular por el de caminantes. Pero eso no evita que tenga que ir sorteando a los corredores y algún que otro caminante que decide que es mejor pisar sobre terreno blando que por cemento.

TOLERANCIA POR LOS COJONESSSSSSSS

Vladimir, me tienes hasta los güevos. Te lo he repetido un montón de veces. Te voy a meter un pepino por el culo que te vas a enterar.

Y así se lo metería.




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