San Martín de Valdeturjar



21/04/2013

‘El mundo sacudió su vetustez para ceñirse con frescura, un manto de santuarios blancos’

Con esta frase Raoul Glaver un monje cronista del siglo X, nos describe cómo el románico fue extendiéndose por toda Europa.

A pesar de ser un hecho real, al que escribe este texto le resulta difícil comprender como ese nuevo arte pudo llegar a lugares tan ocultos como el que hemos encontrado en el valle de Valdetuejar.

Hemos mencionado la importancia de estas tierras en el periodo de estancia de los Marqueses de Prado, de su palacio. Pero choca la construcción del templo románico de San Martín de Valdetuejar.

Situado en un alto, a orillas del río Valdetuejar, el cual hay que cruzar para acceder desde el pueblo, nos encontramos con este templo del siglo XII declarado monumento histórica artístico en 1.983.
De una sola nave, con añadido de torre cuadrangular en su cabecera, pórtico en la fachada sur y campo santo en la norte, conserva la frescura de las pequeñas construcciones rurales.

La fábrica románica –dedicada a San Martín de Tours- está realizada en sillería de arenisca, mientras que las partes añadidas son de mampostería.

La nave primitiva era más corta que la actual. La entrada se situaba en la fachada sur, en el ensanchamiento que hay en el pórtico, realizado para colocar el altar neoclásico que hay en su interior. No existía la torre actual, pero si una espadaña en la fachada de poniente que se desmonto al estar en un estado de ruina total.

Sobre la cornisa del alero, por encima del pórtico, hay una escultura de dos sirenas que entrelazan sus colas y a su vez están sujetas por dos canecillos que representan dos personajes en posturas muy forzadas.

Diferente simbología las de estas sirenas con las que podemos encontrar en la cara norte de la torre, una de las cuales porta un estandarte con la fecha de 1.783.

Sobre las sirenas enlazadas he encontrado una referencia en el libro de Rafael Alarcón Herrera “La Huella de los Templarios” donde habla de las Vírgenes paganas. Las diablas de Escuredo, Valdetuejar y Castrocalbón. Así para este autor “Las Diablas” es el resto de un mito celta del genio de las aguas cuyos ritos han llegado hasta nosotros a través del Temple.

Sin entrar en más profundidad un paseo por las imágenes de esta pequeña joya románica.

En su lateral norte se encuentra el cementerio.

Sobre un promontorio.


Se aprecia los añadidos posteriores por los diferentes materiales empleados.


San Marín de Valdetuejar visto desde la iglesia.

La torre.





Sirenas entrelazadas sobre canecillos.


Esculturas en la fachada oeste.



2 comentarios:

  1. Ya lo creo que merece la pena una visita a esta localidad, para ver la ermita. Alucinante los decorados de los canecillos...

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  2. Podemos hacer alguna salida por la zona y terminar a la luz de la luna admirando la oglesia.

    Saludos Javier.

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