Peña Galicia



9/11/2014
No teníamos previsto salir, más la insistencia de Martín nos obliga a buscar un destino con rapidez.

Peña Galicia, su ascenso lo tiene todo. Próxima a León, recorrido corto pero muy variado y vistas. Desde su cima norte (Peña Galicia tiene dos cimas gemelas) algunas de las montañas del Curueño, Valdorria: Cueto Ancino, Prado Llano. Al oeste la gran mole del Correcillas y al sur la llanura de Castilla.

El viento y el frío nos obligan a abandonar la cima mucho antes de lo que deseamos.


 Salida de Aviados. Las paredes de la escuela de escalada.

 Al fondo ya vemos Peña Galicia



 La fractura que da paso a la zona de robles.


 Un espléndido robledal.


 Por el que tenemos que pasar.




 Atrás queda la llanura.

  Los prados de altura.


 Una cima muy sencilla.

 CIMA!!!

 Valdorria pico y pueblo, Cueto Ancino, Prado Llano, Pico Cueto (de Boñar)

 Correcillas.

 Una panorámica.

 Mucho viento.



 El Valdorria.

 El Correcillas.

Entrando en Aviados.




Peña San Justo



07/11/2014

Esta tarde, después de volver del monte, asistí a la presentación de un libro de montaña: La obsesión de Ubiña y otros relatos de escalada (no tengo claro si podría considerarse como literatura de montaña,  juvenil, o novela sin más, pero eso es algo que no viene al caso). 

En el acto, el autor intentó explicar a un auditorio variopinto, el motivo que lleva a cientos de personas a calzarse unas botas y emprender escaladas o ascensiones. Una charla larga, e intensa donde ese habló de retos personales, deportivos, de momentos de relajación o subidón por la cumbre conseguida y por último, de momentos de amistad, camaradería y compañerismo. Por supuesto, haciendo uso de la célebre y archiconocida frase: "porque están ahí".

Pufff!!!! difícil cuestión. 

Si me preguntan por qué abandoné esta mañana el lecho calentito, desayuné a toda pastilla, recorrí en coche noventa kilómetros, cargué a las espaldas un macuto y me pase el resto de la mañana y tarde subiendo cuestas..... no tengo claro que contestaría. 

Retos personales.... no se, todo en esta vida resulta un reto, más alcanzar un punto al final de una cuesta en donde no hay nada de valor. Amistad, camaradería...saliendo solo....difícil. "Porque está ahí".....si!!!, pero en este caso, me resulta más humano y cercano la contestación dada por  Juanito Oiarzabal en una entrevista: "llevamos tanto tiempo subiendo montañas, que no sabemos hacer otra cosa".

No quiero exagerar, no quiero ser prosaico, ni petulante. Pero las primeras nieves de esta temporada, al inicio de semana, despertaron en mi interior unas irrefrenables ganas de salir al monte, de subir una montaña. A esa necesidad se unió que la previsión del tiempo vaticinaba un día de sol espatarrante que tanto me gustan. Por tanto, sin plantearme mayores premisas, cargué la mochila en el coche y partí hacia la cima de la Peña de San Justo.



La peña San Justo, un mazacote de cuarcita de casi 2000 metros de altitud en las proximidades de Puebla de Lillo.
Sobrepaso el pueblo de Cofiñal y aparco el coche en las proximidades del Puente los Hitos.
Remonto el valle del Pinzón hasta el collado del mismo nombre.
El valle esta radiante, con las últimas lluvias, la nieve y los ocres de las últimas hojas .
Los farallones de la norte del San Justo.
Por el bosque.
Cerca del collado, la mole imponente de la peña y el valle por el que he ascendido.
Rebecos.
En los lugares a refugio del viento, hay nieve.
Las montañas de San Isidro. Ausente, Requejines, Toneo, Torres,...
En la ladera suroeste, el lago de Isoba.
El Torres mostrándose muy agresivo.
Al llegar la primavera, todas mis huellas se perderán como lagrimas bajo la lluvia.....
Buitre leonado.

CIMA!!!!! de Peña San Justo.
El Susarón.
Ten y Pileñes.
 Panorámica.
En el centro el Pico del Lago y los Pinares de Lillo.
Tirando de zoom, el macizo de Mampodre.
Me encanta el valle de Tronisco, rodeado de hayas.
Tiatordos.
Despidiéndome de la cima.
Cornisas de nieve.

Monte Burín

Monte Burín
Valle de San Pelayo

31/10/2014

El pronóstico nos dice que este será uno de los últimos días de este largo "veranillo de San Martín" que venimos disfrutando. 

Por ello, aprovechamos Martín y yo para hacer una escapada por el Monte Burín.

Uno de los bosques del Valle de San Pelayo, situado en la ladera norte del pico Yordas, y junto a las Vegas de Villacienzo.  

Cielo azul, montañas altivas y resplandecientes, amplias praderas y bosques extensos perdiéndose en la lejanía. Y todo ello para nuestro disfrute.

Caminamos reposadamente, sin prisas, sin objetivos que nos lleven a un lugar en tiempo determinado. A cada revuelta, Martín otea el cielo y me indica que ave sobrevuela aquella cima, o que pajarillo enreda entre las ramas. 

Entre el bosque, con una ráfaga de viento, nos vemos envueltos en una lluvia de hojas multicolor. 

A la hora del bocata, llama nuestra atención una mancha marrón que se acerca hacia nosotros: un zorro centrado en la caza de saltamontes, sin percatarse de nuestra presencia, se aproxima hasta nosotros, sin darse cuenta de esas dos estatuas que no cesan de disparar sus cámaras de fotos. 

La vuelta por el valle, paralelos a un arroyo, con paso cansino, intentando alargar al máximo la tarde.