23/10/2017 El frescor de la mañana invita a acurrucarse bajo los rayos del sol y dejarse llevar por un apacible sueño. Como le ocurrió al jilguero europeo (Carduelis carduelis) que encontré paseando por los alrededores del parque de la Candamia. Algo despeluzado y con restos de plantas entre sus plumas, este frigílido no pudo evitar dejarse caer en los brazos de morfeo, a pesar de mi presencia.
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