Colonia de araos en Berry Head



Contemplando a los araos, no he podido menos que acordarme del sueño de José.

José Beltrán, es bombero de profesión, practica todo tipo de deportes relacionados con la naturaleza y es un gran amante y observador de aves.

Me contaba que con frecuencia se despertaba con un sueño reincidente. Aparecía solo, en medio de una pared extremadamente vertical, y sin ningún tipo de material con el que poder descender o anclarse a la pared hasta que alguien le socorriera.

Como la mayoría de las aves, los araos saben volar, y a diferencia de mi amigo, lo tienen fácil cuando dan un mal paso.

Las crías en cambio no parece que tengan más de una oportunidad en su primer vuelo.

Desde el observatorio vimos que parecía factible acercarse algo a la colonia, sin molestar en absoluto a las aves.

 Desde el observatorio la colonia de araos se encuentra muy alejada. Un sendero desciende por las rampas de hierba de la derecha

 Aún se encuentran muy alejadas.

 Entre setecientos y ochocientos araos.


 En repisas muy estrechas, como la del sueño de José.


 Estas aves no construyen nidos, ponen un único huevo entre mayo y junio que incuban durante un periodo de 32 a 36 días. El pollo permanece en la repisa durante 15 días y luego se lanza al mar acompañado de sus padres. Si el vuelo va bien, comenzará su aprendizaje.




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