Wales: Skomer,la isla de los puffin



20/06/2015
Hace años, en la época de las cámaras con carrete, estábamos realizando una excursión fotográfica y alguien, con más experiencia, nos advirtió: cuando salga el animal no os precipitéis a disparar, esperar y darle tiempo a que se acerque.

Por supuesto que "ni p. caso". Nada más aparecer el bicho, nos lanzamos a disparar. Para cuando el animal estaba en posición, fue preciso cambiar el carrete y cuando estaba listo, el animal ya se había esfumado.

Han pasado un montón de años desde aquello, pero nuestra "ansia viva" aún permanece. Por ello, nada más ver el primer puffin parado en tierra, le fotografiamos como si fuera una gran estrella de rock y le estuviéramos haciendo un book.

Afortunadamente estamos en la época digital, disponemos gran capacidad en las tarjetas y baterías de repuesto.

Hoy nos vamos a Skomer. A desembarcar en la isla.

Con una superficie de casi tres kilómetros cuadrados, Skomer es una isla de origen volcánico, rodeada de aguas ricas en alimento que permite a las aves que vienen a criar en sus acantilados, saquen adelante sus polladas.

Al suroeste de Gales, en la costa de Pembrokeshire, es una reserva nacional de la naturaleza, sitio de especial interes científico y zona de especial protección.

En ella descansa una gran parte de la población mundial de pardelas pichonetas, pero la isla es sobre todo conocida por poseer la colonia más grande de frailecillos (puffin) del sur de Gran Bretaña.

Actualmente la isla solo está habitada por los científicos y voluntarios que realizan estudios y por los visitantes que desembarcan para recorrerla cada día y unos pocos que consiguen plaza en el único albergue que hay.

En el siglo XIV se introdujeron conejos en la isla que produjeron un profundo efecto en el paisaje, al excavar millones de madrigueras, las cuales hoy son utilizadas por los frailecillos y las pardelas.


 De nuevo en Martin´s Haven
 Donde tomamos el pequeño barco que nos leva a Skomer
 El refugio de Skomer. Único sitio donde se puede pernoctar.
 Araos y alcas


 Nuestro primer puffin. Pufff la cantidad de fotos que le hicimos.
 En una minúscula repisa.






 Nada más desembarcar, la isla se cubre de una boina de niebla que trae pareja una fina e intensa lluvia que nos pone pingando. Afortunadamente, a la media hora para y el viento nos seca.




Los puffin tiene sus nidos en los túneles escavados por los conejos. Resulta común verlos expulsar la arena con sus palmeadas patas.




En común con otras aves marinas, la superficie de arriba es negra y la de abajo es blanca. Esto permite el camuflaje con depredadores aéreos incapaces de observar al ave contra el fondo oscuro del agua y a los atacantes submarinos que no los distinguen gracias a que se mimetiza con el brillante cielo.
 Gaviota sombría

La diferencia de tamaño es considerable. Cuando los puffin vuelven de capturar peces, las gaviotas les están esperando para robarles sus presas. Para los puffin es importante aterrizar lo más cerca posible a su madriguera y evitar el acoso de las gaviotas.


 Colonia de frailecillos y araos.

 Fulmar boreal
 Colonia de araos en el acantilado.
 Sombría.
 Gavión
 
 Halcón peregrino y campestres, las rapaces de la isla.
A la derecha del peregrino se observa un huevo en una repisa.


Gaviota argéntea.








 Contrasta el color de sus patas naranja con el color de sus plumas.


Se alimentan de pequeños peces, los cuales atrapan sumergiéndose en el agua y utilizando sus alas para impulsarse.

 En el aire son asombrosamente veloces.


 En tierra adoptan postura erguida, típica de las alcidae.

Realizan inmersiones de duración entre 20 y 30 segundos.
Puede atrapar varios peces pequeños en una inmersión, deteniendo los primeros en el pico con ayuda de la lengua ranurada mientras atrapa otros.



La visita a Skomer es libre (pagando la entrada claro). Una vez en la isla, hay una breve explicación y se puede caminar por los senderos abiertos al publico, lo que permite hacerse perfecta cuenta de lo que es la isla.
 Gavión y pollo.

 Un descanso.
 Ostrero













Detalle del paladar.



 De nuevo nos cruzamos con un halcón peregrino.
 En vuelo baten sus alas hasta un ritmo de 400 veces por minuto.





La cabeza de los frailecillos recuerdan mucho las de los peluches.
Dan una sensación de tristeza.






Encontramos cientos de restos de pardelas. Estas permanecen todo el día en alta mar y regresan al anochecer a sus nidos, momento en el que los gaviones aprovechan para predarlas.





Cientos de fotos.
El paraíso para cualquier fotógrafo de aves (o solo amante de los animales), donde las aves permanecen inmóviles sin percatarse o asustarse de la presencia del hombre.







 De vuelta, en la bahía donde nos recogerá el barco.


 







6 comentarios:

  1. Preciosa entrada y esos Puffin son una verdadera preciosidad. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Paloma,

      Lo vuestro si que tiene mérito. Mirar el reportaje hasta el final.... con la cantidad de fotos que hay!!!!

      Son una preciosidad. Yo solo había visto uno volando por la costa de Noruega hace un montón de años (los de los zoológicos no cuentan) y nada que ver con estos.

      Su cara es la de un peluche y en ocasiones, cuando ellos te miran, muestran una mirada lánguida, como de pena que les hace muy entrañables.

      Si a eso le sumas el colorido y que los tienes a cientos (digamos miles mejor) y a uno o dos metros....

      Saludos Paloma.

      Eliminar
  2. Vaya maravilla de fotografías; hay verdaderas postales. Un lugar que me apunto para ir (que difícil) en algún momento. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola José,

      Te digo lo mismo; menudo aguante.

      Como ya le comenté a Cienfuegos en el anterior report, es relativamente sencillo llegar a esta zona. Creo que lo más difícil es asegurar un tiempo aceptable.

      Ver las colonias, los puffin cuando llegan de pescar con el pico repleto de peces y como cruzan por tu lado para meterse en la madriguera.... una gozada.

      Saludos José.

      Eliminar
  3. Ufffffff que envidia!!!!!
    Tendréis la cámara que echa humo y las tarjetas llenas.
    Formidable entrada. enhorabuena.

    Un abrazo familia!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola José Alberto.

      Pues una de las Canon hizo puffff (se quedó en negro)

      Lo más gordo ya lo hemos pasado y con la que nos queda y la compacta de momento nos llega.

      Se de buena tinta que donde estáis también habéis encontrado nuevas citas.

      Saludos.

      Eliminar

INDICE DE RUTAS

Archivo del blog