Otra nueva secuencia en vuelo.
En esta ocasión con cigüeñuelas como protagonistas. Con plena maestría en el vuelo sincronizado.
Y ya puestos algunas fotos mientras se alimentan.
El menor de los andarríos.
El andarríos chico (Actitis hypoleucos) es un limícola fácilmente identificable por el balanceo de cola y cabeza, y por el entrante blanco en el lateral a la altura del ala.
Recorre las orillas de ríos y lagunas en busca de pequeños invertebrados.
Mientras observamos, desde el coche, un ejemplar de canastera que acabamos de localizar, este andarríos chico se nos acerca a escasos metros.
-Dispara al andarríos.
-Pero a que estamos!!!! a canasteras o a andarríos.
Me pasa un correo el administrador de de Google fotos, para saber si pienso que el todo el archivo es para mí. Que deje algo de espacio para los demás.
Y es que con la llegada de la primavera, las tarjetas de fotos de mis cámaras rebosan pájaros. Al momento de descargarlas vuelven a estar repletas.
Como estas avocetas que emprenden vuelo cuando nos acercamos a una de las lagunas del centro de interpretación de Villafáfila.
No es un grupo supernumeroso, pero ya esta formado por suficientes aves como para estorbarse, chocar o abrirse en distintas direcciones.
Sin embargo, las vemos moverse en formación, como una trabajada escuadrilla de vuelo acrobático.
A pesar de hacer bastantes giros, hasta que tomaron altura, cuando me fijo en las fotos puedo observar como las aves mantienen similares movimientos. Esta claro que hay un ave guía al que el resto sigue, pero sin ordenes mientras realizan el giro, es difícil mantener la formación y no embarullarse.
Sin necesidad de hablar, gritar o dar las ordenes con un silbato las avocetas remontaron vuelo y partieron.