La Nava: la hora de beber



28/12/2016
Después de múltiples visitas a La Nava sabemos que de 11:00 a 13:00 los gansos entran a la laguna grande a beber.

Si tienes suerte, como ha sido este día, puedes situarte en un punto intermedio entre los gansos y la laguna, para ver el despegue y como sobrevuelan sobre tu cabeza.

Nos encontrábamos en el observatorio de Corralillos. Intentábamos ver los grupos de gansos que había sobre las colinas, a golpe de catalejo, cuando sin motivo aparente comienzan a levantarse un grupo de ánsares. Como fichas colocadas en fila, el arranque de los primeros llevó al resto a levantar el vuelo.

Directos a la laguna, pasando sobre nuestras cabezas. El Martín es el que nos da la voz de alerta que en el grupo que se acerca, vuelan las cariblancas y los indios.

A ráfaga, funcionando el obturador hasta que el paso de información a la tarjeta queda bloqueado. 

-Espero que alguna quede enfocada.

La laguna esta alejada del observatorio. La carretera también, pero desde algún punto podemos ver a los indios y a las barnaclas moviéndose por la laguna.

La folivoría es el consumo de follaje (hojas) por parte de aves que presentan esta dieta, como los patos, gansos y avestruz, entre otras. Generalmente consumen los brotes nuevos, los cuales se caracterizan por tener poca proteína, hidratos de carbono y grasa, es decir, son pobres en energía. Este tipo de aves son normalmente grandes, debido a que deben consumir una gran cantidad de hojas y su sistema digestivo está adaptado para tales fines.  Presenta como adaptación en el pico pequeños dientecillos que le permiten cortar la hoja.

Aunque las hojas suelen se jugosas, es necesario para su metabolismo la ingestión de buenas cantidades de agua.









































Rascón europeo o rascón común




28/12/2016
La principal característica del rascón europeo (Rallus aquaticus) es que es muy difícil de ver.

Nuestros primeros escarceos con el rascón se sitúan en la confluencia de los ríos Torío y Bernesga. Junto a Martín los pude ver a lo lejos, saliendo y entrando con rapidez entre las carrizas. Una observación mala, sin detalle ni tiempo.

Luego, cada vez que nos acercábamos a cualquier laguna, escuchamos su llamada característica consistente en una serie de gruñidos seguidos de un grito agudo y terminada con más gruñidos.

Oír lo oíamos, pero ver nada de nada.

Hace unos meses, en la visita de las marismas del Teich, un rascón nos sorprendió paseándose a escasos metros de nosotros. Falto de rapidez de reacción no pude hacerle ninguna foto decente.

Ha sido estos días en nuestras visitas a las lagunas de La Nava, donde hemos podido disfrutar de la visión de varios rascones que se mueve con gallardía y sin temor por los alrededores del observatorio de la Colada.