Cota 1.589


18/11/2012

Cota 1.589, por poner algo.

Lo cierto es que, por un mal diseño de la ruta, porque las pistas estaban cargadas de barro y agua, o porque nos era preciso estar en casa a la hora de comer, el resultado fue que nuestro proyecto de acercarnos a la cima de Peñacorada desde Sahechores de Rueda se ha quedado a medias.

Pero los dos sabemos que la cima continua allí y en cualquier momento podemos acercarnos hasta ella.

Un duatlón bici ascensión, un recorrido de 30 kms por el valle de Corcos. Una ascensión a Peñacorada desde el abandonado pueblo de Quintana de la Peña y el regreso -otros tantos kilómetros- por el canal de los Payuelos.



Nos preparamos.

El largo valle del río Corcos.
La hoja seca del roble da un toque cálido al paisaje.

La charla es tan amena que no nos fijamos en la pista y llegamos a una camino sin salida, lo que nos obliga a cruzar por campos en busca del camino correcto.

Peñacorada y el pueblo de Corcos.

A la entrada de Corcos nos encontramos con el rebaño.

Si en el tramo que hemos recorrido notamos que las ruedas rozaban algo, lo que queda es un continuo lodazal.



A punto de entrar en Valle de las Casas.

Un pequeño tramo por carretera antes de tomar el camino hacía Quintana de la Peña. En la línea de horizonte, destacando entre los árboles la espadaña de la iglesia de Quintana.
Vamos Mikel que aún llegamos a misa de 12:00!!!

Con diferencia el tramo más espectacular de todo el día; El bosque de robles a la entrada del pueblo.

Quintana de la Peña.

El macizo de Peñacorada.
La cima no es que esté muy lejos, pero hay grandes barrancos que nos obligan a llegarnos a la arista si no queremos hacer muchos sube y baja.

Hemos salvado bastante desnivel. Mikel señala el valle por el que volveremos.

En la Cota 1.589.

Y las vistas hacia la cima de Peñacorada.

Descendemos rápido. El maratoniano me enseña como he de correr en las bajadas para no dañar el....el..bueno, un músculo de la rodilla.

Nuevamente la bajada desde Quintana lo más espectacular.

Entramos en el canal de los Payuelos a la altura del polígono de Cistierna.

UFFFFFFF que paliza!!!!


Esperando.....

14/11/2012


Esperando que deje de llover el fin de semana.....
Esperando acostumbrarnos al horario de invierno......
Esperando que se quiten los mocos........
Esperando una respuesta del Gobierno.....
Esperando a Godot (Mareando la perdiz)

Ostras que colorín.


Visor, cliker, botón de presión, estabilizadores, nock..... si nos viera el indio Jerónimo, la pechada de risa que se metía.





Apuntando.

La suelta.

Veamos....

Bastante bien.




Mira la flecha.....

se la ve salir....

y a mitad de camino.

Una buena mañana, un rato muy agradable.


Iyarga (EL BOOM DEL OTOÑO!!!!!!!!)




27/10/2012
La semana anterior hablamos que sería este fin de semana cuando los bosques estarían pletóricos de color. No nos equivocamos. Lo malo fue que el tiempo no acompañó (o tal vez si, al dar la lluvia ese toque extra de brillo).

Comento al inicio de la ruta a mis pequeños compañeros; una pena tener un día tan lluvioso, a lo que Raúl me responde: Pero somos marines y no... y mira hacia Martín que añade: no menazas. 

Dónde escucharán estos chicos esas cosas????

Día chungo de lluvia, pero día disfrutón recorriendo unos hayedos  de colores alucinantes. 

La humedad le ha conferido mayor belleza al recorrido. Eso si, la última parte la tenemos que hacer casi a paso ligero por la gran tromba de agua que caía.


Raúl, Martín y Cruz, preparados para el frío y la lluvia.
Salimos del área de recreo junto a la ermita de Pegarúas.
Ermita de Pegarúas.


Y entramos en el hayedo de Iyarga, una mancha de bosque que recorre la ladera derecha del valle del mismo nombre.
Una explosión de color.
El viento ha decidido ponernos una alfombra roja, como las de los certámenes de cine. Tal vez porque es un paraje de película.



A todo color.
Salimos al valle. Le damos descanso a nuestros ojos. Pufffff que mala pinta tiene el día.
Seguro que despeja a medio día.

Un mostajo.






Y más bosque, y más lluvia.


Una autopista entre árboles.




Llegamos a la cabecera del valle. En otra ocasión descubrimos un trazado que se metía por el medio del bosque y que posiblemente saliera en las praderías del Iyarga. Hoy vamos a ver si esta suposición es correcta.

Durante la subida un claro nos permite ver el valle desde lo alto.

Aunque el camino no sea el correcto vale la pena recorrerlo.
El viento mueve las hojas y nos lanza el agua acumulada.


No hemos fallado en nuestros cálculos. Salimos en la base el monte Iyarga.
Un champi, y en muy buen estado.
En el momento que cambiamos de valle comienza a nevar.
Bajando a la carrera.
Los montes Iyarga.
Los hayedos del valle de Nuestra Señora.




Tejos.



Si, si, semos marines.