El día de la braga



13/11/2008 
Los jueves era "el día de braga".

Se llamaba así porque era el día en el que descansaban tradicionalmente las sirvientas del hogar y salían por las tardes a ver si encontraban un marido. Con parecida intención, muchos soldaditos -en aquel tiempo en que se hacía la mili- salían al ruedo vestidos de bonito. 

Si había suerte y buen hacer, se juntaban entre ellos, surgían amoríos y algo más.... Y de ello, viene e nombre: "día de la braga".

Conocí la expresión en mis tiempos mozos cuando trabajé de aprendiz de mecánico en los talleres de la Empresa Fernández.

Los jueves había que lavarse las manos con mayor profusión, ponerse la ropa de los domingos y nada más tocar la sirena, salir a toda leche hacia la discoteca.

Poco tiempo trabajé en los talleres y pocas veces acompañé a mis compañeros a la disco "el día de la braga".

Muchos años después, salgo escopeteao del trabajo. Esa tarde no salgo a bailar. Voy a saltar y brincar entre las peñas del Fontún. 

La cima esta cubierta por un manto blanco.

Un ascenso rápido, por ruta conocida y siguiendo las huellas en la nieve de otros caminantes. La cima me recibe con una luz asombrosa. Un par de fotos y emprendo el descenso.


                                                                                                                                                                                                                    La luz cae con rapidez en las tardes de otoño. Desciendo en la oscuridad, buscando en el cielo el resplandor de una luna llena que no tarda en salir y que me acompaña hasta el pueblo.


Peña Chana, peña Los Años y Montihuero


Peña Chana y el Montihuero.

Un día de los que dices; "Hoy me apetece caminar" y de los que al final del día piensas "Estoy hasta las pelotas de caminar".
 
Salida otoñal por las montañas de Babia con intención de conocer la zona.
 
Ascensión a Peña Chana, Peña los Años y Montihuero. Destacando el paso por la Laguna de las Verdes y sobre todo la explanada glaciar que se encuentra un escalón por encima y encerrada entre la Peña Chana y la Peña de los Años. 
 
Los pocos árboles que hay en Babia. El monarca se extasiaría mirando las montañas, pero lo que es a los árboles...
 Aires otoñales.
 La Cervata que no consigue despejar la niebla.
 Peña Chana.
 Peña Chana y Chabuezo.
 Llegando a la cuenca de la laguna. Al fondo la Peña de los Años.
 A la derecha Peña Chana.
La Laguna de las Verdes. En estas fechas muy escasa de agua.
A destacar los dos planos que hay en la cuenca glaciar el de la laguna y el que se puede ver al fondo.
 La Aguja de las Coloradas.

Escalón superior. Un pequeña valle superior, encerrado entre montañas.
Todo esta muy agostado, pero en primavera será un paraje espectacular.
 Durante el ascenso a Peña Chana.
 La tierras del Cuetalbo.
La niebla parece querer ocupar todo el espacio.
Peña Orniz recorta su silueta.
Cuetalbo.
 Cuatro piedras hacen las veces de identificativo de cumbre.
 Las llanuras cimeras de Peña Chana. Al frente Peña de los Años.
 De nuevo la Orniz. Esta vez sin niebla y las grandes llanuras de montaña.
 El vecino Montihuero.

 Peña de los Años y la loma por donde ascenderé a su cima.
 Durante el ascenso, las vistas a Peña Chana.
Peña Chana y Peña Orniz más alejada.
La cima de Peña los Años.
En este caso ni siquiera un montón de piedras.

Ahora solo queda recorrer y disfrutar de estos valles de altura que me llevan hacia la cima del Montihuero.

 Una curiosa vista de la laguna de las Verdes y el Montihuero.
 Con más detalle y el valle superior a la laguna. Una isla de verdor entre los chancales (perdón canchales).

 Peña Chana, otra forma menos vistosa.
 En primavera, hay que volver en primavera.
 El canalón por el que ascendimos un invierno al Montihuero.

  
 Cima del Montiguero.

 Descendiendo a Torre de Babia.

 Los árboles del inicio de la excursión. Esta claro que solo existen estos árboles por la zona. 
 
 

Lagos de Somiedo



14/09/2008(Recuperada del baúl de los recuerdos)
Al final de una larga jornada de montaña, cuando cambias las botas por las zapatillas, esos primeros pasos son como caminar por las nubes (es una frase, ya que aún nunca he caminado entre las nubes).

Es lo que me dijo Martín cuando terminamos la excursión y nos cambiamos el calzado.

No es que la ruta sea muy larga, entre ida y vuelta pueden haber sido unos doce o trece kilómetros, pero es posible que fuera la más larga realizada hasta el momento en familia.

Toda una jornada subiendo y bajando, por senderos, grandes praderías y junto a vistosos lagos de montaña.

Un día esplendido, sin una nube y con una temperatura agradable. Y para rematar la felicidad del pequeño, una rana bermeja se cruzó en nuestro camino.

Por el gran batracio verde!!!! que diría el acompañante gordo del Capitán Trueno.


Alto de la Farrapona

Lago de la Cueva.

Lago de la Cueva.

La cuenca del Lago Cerveriz.
Laguna Cebolleú y los Albos.
Vega Freisnéu.









Lago el Valle.






Valle del Valle.
La vuelta.







Las Ubiñas