Iyarga

 

Majada de Campomuelle


27/09/2020

Sabedores que aún es temprano para disfrutar la otoñada de los bosques, partimos hacia Iyarga en busca del sosiego que te da el recorrer los caminos conocidos.

Las lluvias de los últimos días han dejado los montes brillantes y esplendorosos. Caminamos con paso cadencioso, sin prisas, entre el bosque y las praderías de Campomuelle hasta alzarnos en la modesta elevación que da vistas a la inmensa mancha de hayedo.

El helador viento que barre la cima aconseja buscar refugio entre el bosque, donde el viento mece sus hojas y forma un caleidoscopio con figuras de mil verdes.

Por las praderas de Ferreras cerramos el círculo hasta el aparcamiento cercano a la Ermita de Pegarúas.
  



Ermita de Pegarúas.

Por el hayedo, cruzando hacia el valle de Iyarga.

Serval.



Valle de Iyarga con el Pico Redondo cerrando el cuadro.
Bordeando el hayedo de Iyarga.
Praderías y caseríos en el valle de Iyarga.
Valle de Iyarga.


Pico Redondo.

Entrando en las Majadas de Campomuelle.
Majadas de Campomuelle.
Hacia el alto.

La esplendida mancha de hayedo. 

El Susarón.
De nuevo en la espesura del bosque.



Praderas de Ferreras.




Bisontes del valle de Anciles (Riaño)

 


22/09/2020

Nos acercamos de nuevo al valle de Anciles para ver los bisontes (Bison bonasus) que desde hace unos años intentan abrirse hueco en este fantástico valle.

Un macho, dos hembras y dos crías de este año, forman la pequeña manada que se mueve dentro del antiguo cercado que sirvió para el proyecto de cría de cabra montés y que fue abandonado por la Junta de Castilla y León por motivos de falta de presupuesto, brotes de sarna y desacuerdos con los ganaderos locales.

Amparándose en que el bisonte ya habitó la Cordillera hace unos 12.000 años, el consistorio de Riaño apuesta por su introducción en el valle como revulsivo económico para la zona, atrayendo un turismo que busca la observación del mayor mamífero de Europa.

De los cuatro jóvenes bisontes que llegaron en el 2017, hoy solo queda un potente macho que impresiona cuando para de pastar, levanta su cabeza y te mira con esos ojos que traslucen el cansancio y la tristeza por el largo recorrido que ha realizado esta especie al borde de la extinción, cuando solo quedó un reducto de 12 ejemplares.

Hoy el macho de Anciles no tiene que disputar ante otros los favores de las hembras y podrá seguir reproduciéndose hasta que sea preciso eliminarlo (o cambiarlo) para evitar más problemas de consanguinidad. 

El día amaneció nublado, ocultando las esbeltas cimas que cierran el valle. El paseo resulta relajado por la pista hasta que vemos la primera joroba peluda sobresalir por un montículo. El grupo pasta tranquilo, sabiendo que no hay predador que le incomode, ni otros rumiantes que invadan su espacio (en el recinto existe un grupo de caballos pottoka y otro grupo de búfalos de agua, pero sin problemas aparentes).

Nos acercamos despacio, sin hacer ruido y sin meternos en su línea de arranque.

Los bisontes continúan pastando con tranquilidad (solo las crías parecen recelar de nuestra presencia), mientras hacemos nuestras fotos, hasta que decidimos parar y contemplar el impresionante porte de estos animales de estampa prehistórica.

-Te vale de fotos

-Si

-Pues vámonos!!!!

La primera vez que pasé por el valle de Anciles para verlos (pincha aquí)