Nevadín


Konicoleando en la cima del Nevadín

22/02/2017
Pienso en el Nevadín e inmediatamente me viene a la memoria la cara de sorpresa del motorista cuando llegó a la cima y nos encontró a Cruz y a mi metidos en el saco de dormir y leyendo.

En aquel tiempo vivíamos en Lugo (Uffff hace más de veinte años!!!!) y los fines de semana metíamos en la mochila los sacos de dormir y nos lanzábamos a recorrer montes. Lo normal era acercarnos por Ancares o por el Caurel, pero aquel día habíamos llegado hasta Salientes a medio día de un sábado y ascendido hasta la cima al atardecer con propósito de dormir en ella.

Y mientras esperábamos a la noche y al sueño, recibimos la visita del motorista que apareció con su moto de trial y nos encontró con esa guisa.

Hoy accedo desde Vivero con la intención de conocer el valle que desde el pueblo se prolonga hasta la base del pico. Al llegar me sorprende la ubicación de Vivero, encastrado en las laderas de una vaguada, sin espacio para eras, sin espacio para casas y cruzado por una carretera estrecha y con fuerte pendiente.

El valle me resulta angosto y sombrío a primera hora de la mañana. Un camino lo recorre paralelo al arroyo Vivero. Cuando el valle gana en amplitud (sin alcanzar un tamaño como el de cualquier valle Babiano) me topo con las Brañas de Vivero, y al poco la pista se desdobla y sale a la izquierda un ramal que asciende al Alto del Portillín y continua hacia Salientes.

Hasta ese punto la nieve que cubre la pista mantiene una consistencia sólida al encontrarse en su mayor parte a la sombra. No ocurre igual desde el Alto del Portillín hasta la cima del Nevadín. El sol ha reblandecido la nieve y resulta agotador caminar sobre ella a pesar de las raquetas.

Antes paso por el Pico Dos Hermanas, recorriendo la arista montuna y contemplando un paisaje que no ofrece freno a nuestra vista, tal cual explosión nuclear.

A la cima llego fundido. El mal estado de la nieve ha supuesto mucho esfuerzo.

Vuelvo sobre mis huellas hasta la collada Fuente fría y me dejo caer por la ladera hasta la cabecera del valle y así poder recorrerlo en su totalidad.

Cuando entro de nuevo en Vivero el sol baña el pueblo. La impresión es distinta a la de esta mañana. Aún así, cuando recorro sus calles, experimento una sensación de agobio.





 Vivero. La cima que se ve desde el pueblo (en esta ocasión con nieve) es la del Pico Dos Hemanas. El Nevadín esta oculto algo más a la derecha.
 Arroyo Vivero
Momento en que la pista se desdobla y surge el ramal que va a Salientes.
Alto del Portillín
Al sur de la línea de cumbre por donde me muevo, el Valdeiglesias. 
Desde el Alto del Portillín hacia el Pico Dos Hermanas. Un pasillo entre las escobas y la valla que delimita los municipios. Horrible por el estado de la nieve!!!
Hacia el noreste las Ubiñas y a la derecha la Sierra de Villabandín donde hace poco pude hollar el Rabinalto.
En dirección opuesta desde el Alto del Portillín parece que el Tambarón se encuentra próximo.
La cima del Pico Dos Hermanas. Ahora ya se ve la cumbre del Nevadín. Y como su nombre reza....con bastante nieve.


Vista atrás de la pirámide cimera del Dos Hemanas.
Desde el collado Fuentefría veo que puedo descender al valle sin enredarme entre la "maturranga"
Vistoso el Valdeiglesias desde esta posición y con zoom.


CIMA del Nevadín.






Por la orientación Villablino y las poblaciones adyacentes. 
La cabecera del valle de Vivero.


El aumento de horas de luz despierta el ansia reproductor.
Braña de Vivero
De vuelta a Vivero. Con el sol iluminando el pueblo, toma otra dimensión. Aún así, demasiado encerrado entre laderas.

Pico del Lago & Fontasquesa & Juracado





19/02/2017
Los frentes polares y siberianos apenas han dejado nieve en los valles.

Aún esperamos la gran nevada, algo similar al año anterior que nos sorprendió con una gran capa ya entrada la primavera.

Al llegar al valle donde se asienta Puebla de Lillo, valoramos el llevar las raquetas. La ausencia de nieve es total en el valle, al igual que en Cofiñal, nuestro punto de partida.

Con un espatarrante día de sol, nos calzamos las botas y partimos hacia el valle de Tronisco.

El hayedo del mismo nombre esta cruzado por una pista que lo atraviesa longitudinalmente y nos deposita en el valle. Lo que pensamos, hay muy poca nieve en el valle, ha sido un acierto no haber pujado las raquetas.

Hoy nos marcamos un buen palizón. Un recorrido atravesando valles, bosques, vaguadas y muchas aristas.

Los Sres. Gonzalez (Angel Javier y Pepa) me invitan a una de sus kilométricas rutas. Desde el valle, cruzamos por el hayedo en busca de la pista que se alza en la arista de los Pinares de Lillo. Santuario del pino silvestre, se irá quedando bajo nuestros pies, mientras ascendemos hacia la cumbre del Pico del Lago.

En las vertientes norte, sentimos la nieve crujir bajo nuestras botas. El ascenso es cómodo y nos permite disfrutar de excelentes vistas de las montañas de alrededor.

Cima del Pico del Lago. Lo sensato sería retirarse, buscar el valle, un plato del día y reposar un café con gotas. Pero el programa continua. Descendemos por la vertiente noreste hacia el collado de Tronisco. Buena nieve en un entorno de película, de montañas salvajes.

La ladera norte de la Peña Fontasquesa (yo siempre la conocí como Fontasquera) se nos brinda como un muro que tenemos que superar para conquistar su espacio. Y como recompensa una arista de nieve virgen con un cercano fondo,el del macizo de los Mampodres.

Pero aún hay más!!!

La nieve aún conserva su dureza y hay tiempo para acercarnos hasta el Cueto Juracado. Discreta cima, desconocida, pero que hoy sirve como mirador de unos resplandecientes Mampodres.
Mapa de la ruta

Ansia viva por coronar, por descubrir que valles se guardan tras su cumbre!

Hemos de cerrar el circuito, buscar el valle, dejar la nieve en las alturas.

Por las praderas de la Fuentona, encontramos la primavera. Con un día como el de hoy las flores pugnan por salir.

La última cuesta, próxima a la majada de Fontasquesa, y nos lanzamos con brío, quemando las últimas fuerzas hacia las calles de Cofinal.



El Susarón
La Peña San Justo
Sin un ápice de nieve, muy diferente a otro día que recorrimos estas pistas hacia el P. del Lago.

Mañana soleada pero fría en sus inicios. El hayedo invernal trasmite un sentimiento de melancolía.
Valle de Tronisco.
Estribaciones de la Peña Fontasquesa.
El valle se abre hacia las montañas del Porma y algo más al fondo las de San Isidro.
El Toneo
Buscando la arista volvemos a descubrir las montañas cercanas.
Pico de Lago al fondo.
Los Mampodres y la ladera norte de la Peña Fontasquesa a la que luego iremos.

El Torres


Al igual que nosotros, los pinos ascienden la ladera en busca de la arista.



De nuevo, el Torres.
Camino de la cima nos cruzamos con un grupo de madrileños que ascendieron desde el Pto.
CIMA!!! del Pico del Lago.
Vistas al este. Delante de Picos, Ten y Pileñes.
Descendiendo hacia el collado de Tronisco.



Ante nosotros la Peña Fontesquesa.


A nuestras espaldas el Pico Lago.


CIMA!!!!! de Peña Fontasquesa
De nuevo aristeando hacia Cueto Juracado.

Otra vista de la Peña Fontasquera y el Pico del Lago.

CIMA!!! del Cueto Juracado.
El Torres que va cubriéndose de un manto de nubes.

Vuelta al valle, al estrecho de El Falcar.
Y Cofiñal