Pico Pozúa




01/04/2016
En otoño recorrí el valle de Muñeres camino de Arcenorio. Hoy vuelvo a Polvorero para conocer un nuevo valle: el de Becenes. Un largo valle situado a la sombra de la Sierra de Pármede, que recorreré camino del Pozúa.

El invierno tardío volvió a sorprendernos con una abundante nevada que dejó cuarenta centímetros de nieve y un paraje de postal. De postal que me obligará a realizar un trabajo duro (sobre todo a la vuelta, cuando el sol haya reblandecido la nieve dejándola sin consistencia).

Según había leído, el Pozúa es una cima que ofrece impresionantes vistas hacia Picos y hacia las Palentinas. Sin dudarlo el espectáculo visual bien merecía el esfuerzo requerido.

Aparco el coche en Povoredo y comienzo a caminar por el Prado de la Espina. El valle se estrecha, y el camino discurre próximo al río, entre la Sierra de Pármede y el Monte de las Llampas. 

Más adelante, aparece la bifurcación que nos lleva a los valles Muñeres y Becenes. El mío, el Becenes, el de la derecha. Un camino que perderé en varias ocasiones por culpa de la nieve.

Con suave pendiente recorro el valle entre rodales de robles. El azul intenso del cielo contrasta con el manto de nieve que cubre todo el valle. Como una mañana de resaca, el día amaneció tranquilo, sin viento y sin la más ligera nube en el cielo, como queriendo dar un tiempo de tregua para que la gente de la montaña cuide sus ganados, limpie la nieve de sus casas o disfrute de los rayos del sol.

El refugio de la puerta de Zalambral marca el final del camino. Desde ese punto la pendiente aumenta y mis pasos se encaminan al Portillo de Becenes, el collado entre la Sierra de Pármede y Pico Pozúa.

La cima ofrece unas vistas increíbles en 360º. 

Picos, la Montaña Palentina, la Montaña de Riaño, los Mampodres, Ten y Pileñes, Tiatordos, Collau Zorru y vuelta a empezar.

Lo propio, viendo la consistencia que tomaba la nieve, sería regresar por la huella abierta, pero a la altura del refugio me planteo cruzar por la Puerta del Zalambral hacia la base de Peña Negra y descender por el valle de Muñenes.

Buena idea (por las nuevas vistas hacia Picos desde la arista del Pando de Becenes y el nuevo valle) y buena paliza la que terminan soportando mis piernas al tener que abrir huella con una nieve en un estado pésimo.

Ficha de la ruta

Itinerario: Polvoredo - Prao la Espina - valle de Becenes - Portillo de Becenes - Pico Pozua - Puerta Zalambral - Pando de Becenes - valle de Muñenes - Polvoredo.
Fecha de realización: Viernes 1/04/2016
Punto de partida y llegada: Polvoredo
Tipo de recorrido: Circular
Distancia desde León: 117 km
Cota: mínima: 1.207 m – máxima: 1.918 m
Desnivel aproximado: 1.069
Distancia a recorrer:  20 km
Tiempo invertido: 7 horas

Mapas: hoja nº


Las fotos en Google+ (pincha el enlace)



 Prado de la Espina.
 El valle de Muñeres por el que más tarde volveré.
 El camino de Becenes esta como un cuento de hadas en invierno.




 El refugio de Zalambral. A la izquierda los Mampodres y tras el refugio Peña Negra.
 Los Mampodres.


 La cumbre del Pozua.
Tiatordos, Collau Zoru y Pico Luengo.
Pirámide cimera del Pozua
Ten y Pileñes.
Vista desde el Portillo de Becenes
Y desde la proximidades de la cima.
Grupo de cimas de Torre Santa
CIMA!!! del Pico Pozua
En el centro el Yordas y el embalse de Riaño.
La cuerda de las Palentinas.
Espigüete.
Peñas Cifuentes (Picos).
Panorámica hacia Picos.
Oseja de Sajambre.
Pozalón - Niajo.
Torre Santa
Sierra de Pármede

Ten y Pileñes.
Tiatordos, Collau Zoru y Pico Luengo.
Konico
El Pozua y la Sierra de Pármede.

Valle de Zalambral
Pozalón - Niajo

Desde el Pando de Becenes. En el centro Peña Negra y tras ella Peña Mora (ver reportaje).

En la cabecera del valle de Muñenes, bajo Peña Negra.


Valle de Muñenes y

Polvoredo.





Ruta de Las Ermitas PRC - LE 57



28/03/2016
Devoción o envidia? 

Cómo un pequeño valle puede tener tal concentración de ermitas e iglesias? 

Un arranque de espiritualidad colectiva que llevó a los habitantes de estas tierras a sembrar sus feudos de Casas Del Señor, o tal vez los celos al ver como los vecinos levantaban esos santuarios.

De una u otra, cuando nos adentramos entre Boñar y Sabero, no deja de sorprendernos la cantidad de ermitas e iglesias que puede contener este pequeño valle.

Esto mismo y la singularidad del paisaje ha llevado al Ayuntamiento de Boñar a marcar y unir por caminos tradicionales Grandoso, Llama de Colle y Felechas,  y dar forma al que ahora se presenta como PRC - LE 57 "Las Ermitas".

Una ruta vespertina. Apostando por esa predicción que asegura que a media tarde cesa la lluvia y comienzan los claros. 

Pero al aparcar en Felechas, creemos que la previsión no será muy acertada. 

Bajo una ligera lluvia comenzamos a caminar junto a la la iglesia de San Martín de Tours. Rodeada de casas, y en distinto plano, nos permite su contemplación aunque no sea el día más apropiado.

El sendero pasa junto a ella. Un balizaje en perfecto estado, que nos permite disfrutar del paisaje, sin temor a perder el camino.

La tarde continua triste, apagada. El valle cubierto con nubes bajas, apenas nos permite ver Llama de Colle. Realizamos el recorrido en sentido contrario a las agujas del reloj, adentrándonos (por camino y un pequeño tramo por carretera) hacia una zona de praderías.

Un collado, nuevas praderas que rezuman humedad, y sin apenas darnos cuenta alcanzamos las estribaciones de Grandoso.

Y en el alto, la ermita de la Encarnación. Sobre un montículo, como el pastor que guarda el rebaño.

Un nuevo chaparrón nos desanima a bajar hasta el pueblo (seguro que no ha un bar).

El camino que lleva a Llama guarda un tesoro natural: el encinar de Grandoso. Y en su interior, algunos ejemplares que sorprenden por su tamaño.

La iglesia de San Vicente Mártir ya la conocíamos de acercarnos hasta sus laderas para recoger fósiles. Hoy San Vicente se nos muestra como el faro que guía nuestros pasos hacia Llama de Colle.

Llama de Colle. Un pueblo, dos barrios y desde hace algún tiempo ningún bar (solo una casa de turismo rural que no ofrece servicio más que con reserva).

Buenas vistas y buen lugar para platicar con los vecinos ahora que comienza a despejar.

El valle es devoto, pero Llama de Colle lo es aún más. En la ladera norte del promontorio donde se asienta San Vicente, se encuentra la ermita de San Ramón Nonato.

Las marcas amarillas y blancas nos guían por el centro del pueblo. Poco camino queda para cerrar el círculo. Más una nueva sorpresa nos espera en Felechas; los hórreos de Felechas. 

Tres hórreos con sus particularidades (Más de cuatro pegollos en cada construcción) y alguna rehabilitación un poco a la remanguillé.

Tres hórreos, pero ningún bar.



Ficha de la ruta

Itinerario: Felechas - las Cuevas - el Valle - Grandoso - encinar de Grandoso - Llama de Colle - Felechas.
Fecha de realización: Lunes 28/03/2016
Punto de partida y llegada: Felechas
Tipo de recorrido: Circular
Distancia desde León: 59 km
Cota: mínima:  m – máxima:  m
Desnivel aproximado: 100 (según indicación del PRC
Distancia a recorrer:  10,5 km
Tiempo invertido: 2,5 horas

Mapas:  Hoja nº 104 del IGN 1:50.000


San Martín de Tours. Siglo XXI. Altiva espadaña y pórtico en el muro sur.



El Valle de Llama de Colle por el que más tarde pasaremos.




Perfectamente balizado.
Llama de Colle y la Iglesia de San Vicente Mártir. 






Un pequeño barranco que contiene las aguas del arroyo Cabanillas.
Ermita de la Encarnación. Siglo XIII. Espadaña, pórtico y situación privilegiada respecto a Grandoso.










Encinar de Grandoso.




Iglesia de San Vicente Mártir. Siglo XVI.
Mirador excepcional de Llama de Colle.




Ermita de San Ramón Nonato. Siglo XIX.


Caminando por Felechas
Cerrando el círculo.. De nuevo en San Martín de Tours.
y los hórreos de Felechas.

Agujeta escolopácea en la gravera de Santas Martas (León)




02/04/2016
La tarde del 1 de abril, José Alberto Fernandez Ugarte (Birding León) y Martín Rey Pellitero (Extreme Birdwaching), descubren en la gravera de Santas Martas (León) un ejemplar de agujeta escolopácea.

1ª cita para León y 2ª para Castilla y León, de  esta pequeña limícola.

La agujeta escolopácea (Limnodromus scolopaceus) es una ave que cría en el noroeste de Siberia, Alaska y Canadá.

Un golpe de viento y su viaje hacia los cuarteles de invernada se modifica, acabando vete tu a saber donde. Y hoy (o hace unos días), en el que será su viaje de regreso, descansa y se alimenta, en las aguas de la laguna Amor (graveras de Santas Martas), a la vez que nos permite disfrutar de su presencia.



Su pequeño tamaño y el no querer asustarla, nos obliga a fotografiarla mediante digiscoping, obteniendo un resultado bastante malo.










Laguna Amor, Santas Martas (León)