Manipulaciones oseras en el Alto Sil (reflexiones bicheras)



13/10/2017
El grupo de espátulas ha pegado un quiebro y ha descendido hasta el intermareal próximo donde nos encontramos.

Sin dudarlo, cojo la cámara y me acerco hasta borde de la ría donde el suelo presenta suficiente consistencia para no hundirme.

Las espátulas están atareadas en alimentarse. Avanzan hacia mi y pienso que si no me muevo irán acercándose poco a poco.

Por los alrededores poca gente y aunque estoy centrado en hacer fotos, no dejo de oír sus voces y los ladridos de un perro, al igual que las cuatro espátulas, que también tienen que oírlas, aunque no parecen alterarlas en lo más mínimo.

Y sin embargo se, y pienso, que existe la posibilidad de que alguien me esté gravando un vídeo para más tarde denunciar el acoso que sufren las espátulas en la ría de Villaviciosa.

Como el reportaje sobre acoso animal, que esos días hemos podido ver en las distintas cadenas de televisión y en los principales periódicos nacionales y locales.

                      "Acoso a un oso pardo en el Alto Sil" (ver video)

Y se que el suceso y la noticia no es real, porque yo estaba allí.

18:30 de la tarde, llegamos al embalse de Ondinas y aparcamos en la vieja carretera que el nuevo trazado ha dejado en desuso y sirve, desde hace más de un mes, para que observadores esporádicos disfruten de la visión de los osos que se están viendo en los montes vecinos.

Un ambiente increíble, por la cantidad de gente y porque hace unos minutos han podido ver el primer oso de la tarde. El mismo que tendremos la suerte de ver a los pocos minutos, en la orilla opuesta en la que nos encontramos, y a una distancia de unos 150 metros.


El oso se desplaza por un muro de piedra que hay en el borde del embalse. Con un caminar relajado, tranquilo, centrado en lo suyo que es buscar comida y beber según veremos más tarde. El oso se mueve en una zona de sombra, mientras que los que lo observamos permanecemos al descubierto, dándonos de pleno la luz, lo que nos hace plenamente visibles. Y la gente comentando la jugada, algún que otro grito y un ladrido de un perro. Pero el oso nos ignora, en ningún momento mira hacia nosotros, como un excelente actor que sabe que nunca ha de mirar a la cámara.



Tal es su relajación que cuando pasa junto a un gran árbol, hace una parada para rascarse el lomo al más puro estilo Baloo y luego desciende a beber al embalse.

Sacia su sed, da media vuelta y busca el camino más sencillo para superar el pequeño terraplén, se mete entre la vegetación y desaparece.

Por más que escruto con mis prismas y mi tele no consigo seguir su rastro. Es importante hacer hincapié en este punto: la facilidad del oso para desaparecer.

Lo volvimos a ver, quince a veinte minutos más tarde, el mismo oso (alguien dijo que se trataba de una osa) apareció en un pequeño canchal medio cubierto por ramas de árboles. Y volvió a desaparecer.

Se produce un revuelo en la zona. El oso ha aparecido en la curva (unos 400 metros más allá de donde desapareció) todo el mundo se lanza a su observación. Mogollón de gente (yo entre elllos) pero el oso está en la otra orilla del rió, entre medias hay una pequeña isla llena de vegetación y no se consigue ver nada (por lo menos yo no lo vi).

Pero si lo consigo ver en el video denuncia. La cámara enfoca al grupo de gente y luego hace un barrido y enfoca al oso. Acoso????? POR DIOS!!!!! Unos 80 metros de distancia, el río, una isla fluvial, y en ambas orillas un muro de vegetación. Y como camina el oso??? Con paso relajado y sin mirar hacia la otra orilla.

En este momento yo vuelvo a mi posición (en la carretera vieja). En el lugar donde estamos no se ve nada y resulta muy arriesgado moverse en plena curva.

El vídeo corta plano y empalma con otra toma de otro viejo tramo de carretera (que se emplea estos días de aparcamiento), situado a unos 250-300 metros de donde dejamos de ver al oso. Se ve gente (poca) moviéndose entre los coches, pero ni rastro del oso (continua estando un muro de vegetación y el río de por medio).

Ultima toma del vídeo: el oso esta cruzando la carretera mientras un grupo de diez personas lo observan. La acción esta unos 450 metros del último punto donde se vio al oso. Bien podía haber continuado caminado por la espesura, por la otra orilla del río, por el cajón de la vía del tren que tenía a escasos metros, o haber desaparecido en medio del espeso monte.

Pero sin nadie que le acosara a su espalda, el oso decide cruzar la carretera. Y la cruza.

Si un animal de ese tamaño estuviera apurado, es difícil de creer que se arrastrara bajo el quitamiedos para acceder a un medio tan abierto como es la carretera. Es de agradecer que la persona de rojo hiciera señas al automovilista que venía de frente para que disminuyera la velocidad. Hecho que más de un medio de información le achacaba estar gesticulando para espantar al oso.

Y de donde parte el vídeo??? Quien es el autor del montaje y difusor de la información????

El vídeo aparece en la pagina de Facebook de la Asociación Geotrupes. En un articulo donde muestran el vídeo en cuestión y habla sobre botellones oseros, falta de regulación de la observación de la naturaleza, falta de actuación por parte de la guardería, persecución al oso para conseguir la ansiada foto con la que hinchar su ego y alardear ante los amigos en las redes sociales, producir el efecto llamada a otros observadores, aparte de poder producir accidentes de tráfico.

Finalizan agradeciendo la cesión del vídeo a la persona que lo grabo y que no citan.

Pero como ya dije anteriormente: yo estaba allí.

Y pude ver a la persona que lo grabo, la misma que colocó en su perfil de Facebook, a los diez minutos de ver el oso rascándose la espalda y bebiendo en el rió, una captura de su grabación que si produjo el efecto llamada, ya que al final de la tarde hablaba con un padre e hijo que después de ver el vídeo en el perfil de Facebook de D. de los B. se habían acercado a ver el oso.

Qué decir de esta persona que publica fotos de animales en una pagina de fotografía de la naturaleza y cuya foto de perfil es una selfie en la que se ve su rostro y a su espalda a escasos metros un bisonte europeo (que por supuesto no se acosó).

Y que decir de esta persona que observa el oso desde una atalaya superior en medio del monte y no desde la carretera como el resto de mortales.

D. de los B. (yo tampoco cito su nombre), que vi, al final de la tarde, entre el numeroso grupo que observábamos los osos en la vieja carretera, aquellos que seguían gritando cuando aparecía un nuevo oso entre los canchales, sin llamarles la atención por su manera de actuar.


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En mi caso la tarde del domingo fue un día especial. Había visto el oso en otras ocasiones, pero nunca tan próximo y en tal número (cuatro). Pero aparte de la observación, me gusto ver el ambiente que se respiraba, la gente que se había desplazado a ver los osos. Amantes de la naturaleza, fotógrafos, pero sobre todo (lo se porque hable con bastantes) gente de los pueblos vecinos que habían querido ver al oso. Gente que vive en sus carnes los problemas que causa la recuperación del oso. Como el que me contaba que hacia pocos días uno le había entrado en las colmenas y se las había destrozado, o aquel que un oso pasó junto a su madre, que estaba cogiendo arándanos, y del susto se cayo por el barranco y rompió un brazo, o el vecino de El Villar de Santiago donde los osos entran por el pueblo.

Hay que tomar medidas, como nos dicen los de la Asociación Geotrupes. Hay que limitar, hay que prohibir, evitar los "botellones oseros"  para que sean unos pocos los afortunados que puedan ver la naturaleza (o los que paguen) y evitar estas concentraciones familiares.




 Zona recreativa en la playa de Rodiles.

Un bosque de eucaliptos naturalizado y convertido en un aplacible merendero.
 La marea desciende en la ría de Villaviciosa.
 Observando aves en Misiego
 Bando de garzas reales.