Faedo de Orzonaga



25/10/2018
Ya sabes, dentro de los comedores de pan los hay que gustan del currusco, para otros paladear la corteza es lo más sublime y los más..... (o los menos) embotarse la boca con la miga.

Pero no siempre te puedes comer dos curruscos en una comida, ya que podemos encontrarnos con otra persona que guste de tus mismas apetencias. De miga es más fácil ponerse morado, pero empanarse de esa manera resulta poco elegante.

Elegante es como estaba el jueves el Faedo de Orzonaga. Las hayas comienzan el proceso que llevará a que cada hoja se convierta en una flor. Hoy la falta de humedad le restara brillantez al bosque, pero este último día de otoño, sin viento, sin lluvia y con una temperatura ideal para caminar, nos permitirá un recorrido relajado, con posibilidad de ir parando en aquellos lugares que mas nos plazca.

Y sí, somos de esos que prefieren una parte concreta del pan (los curruscos) y al igual que con el pan, con el hayedo de Orzonaga gustamos de hacer un recorrido en concreto. Por eso, desde hace tiempo dejamos a un lado el recorrido circular que parte de Orzonaga se introduce en el hayedo y vuelve al pueblo a caballo de la lomba que protege al pueblo de los vientos del sur, para centrarnos únicamente en la parte del hayedo.

Aparcamos al final del pueblo y nos adentramos por el camino galería que conduce al collado Gudina y a la entrada del Faedo.

El Faedo es un hayedo de pequeñas dimensiones. De hayas jóvenes, de pequeño porte y grosor. Pero su situación y su disposición (en una ladera con poca inclinación) favorece para tener una visión del hayedo muy horizontal.

Escasa distancia hasta que entramos en el hayedo y poco desnivel en su recorrido, hace que este Faedo sea uno de mis preferidos.

"Hace años que lo recorremos", comentamos mientras nos acercamos a él, y hablamos de la primera vez que nos adentramos por sus caminos (durante una ascensión al Pico del Águila) y como desde entonces lo hemos recorrido una vez al año como mínimo.

El bosque se abre y nos permite una visión de la cuenca por donde desciende el arroyo de la Portilla y donde se asienta el pueblo de Orzonaga.

Otro claro y una segunda mancha de bosque antes de alcanzar la arista y salir definitivamente del hayedo. Mitad del recorrido circular y punto final del nuestro, ya que a nosotros nos gusta el hayedo y decidimos empaparnos de él, disfrutar de las hojas multicolores, del sonido del viento entre las ramas y de la bajada por la galería forestal.