Campriondo

La montaña ya no es un reducto de paz. Un lunes, laboral, llego a la cima del Campriondo y la encuentro plagada de gente. LA MONTAÑA YA NO ES LO QUE ERA ANTES!!!!!!

11/03/2019
Ocejo de la Peña es un pueblo recóndito no solo por ser final de carretera. Ocejo queda descartado de los circuitos de los grupos de montaña por el túnel existente a la salida de Santa Olaja de la Varga con dirección a Ocejo, que no permite el paso de los autocares.

Un segundo túnel, también estrecho, aparece en el Desfiladero de la Duerna antes de llegar al pueblo.

Las casas de Ocejo de la Peña se encuentrarn apretujadas en el escaso espacio existente a la vera del río Duerna y bajo la mirada del Campriondo, la montaña que protege al pueblo de los vientos del este y que los lugareños laman La Peña a secas.

Discreta en altura (1.672mts), con nombre algo complejo en su pronunciación y una arista interminable por el norte, el Campriondo es una cima a la que me gusta volver por las vistas tan majestuosas que tiene hacia los Moros y la Peña Rionda y hacia el valle del Tuejar.

Aparco junto a la una fuente, en el camino de salida hacia Argovejo (hoy en día ese camino se encuentra totalmente perdido y arruinado por culpa de las escobas), que comienzo a caminar con pereza esperando que los músculos se suelten antes de empezar con las pendientes de la collada Ferreras.

Entre chopos, dejando a mi derecha el arroyo Duerna no tardo en llegar al Pontón, estrecho paso entre dos rocas ciclópeas, donde arranca la larga arista que finaliza en la propia cima del Campriondo.

Las vacas están dispersas por las praderas y aprovechan a comer los incipientes brotes que han surgido en estos días casi primaverales. Sus cencerros, junto a los continuos reclamos de los pajarillos, rompen el silencio de estos valles perdidos.

En la collada Ferreras mi camino se desvía hacia la derecha, hacia el Campriondo, dejando a mi izquierda el camino que conduce a Ferreras pueblo.

Entre un robledal continuo, que por momentos abre algún claro y nos permite ver la característica silueta del Espigüete, hasta una fuente donde dejo el camino para colarme por un minúsculo sendero que consigue atravesar una espesa mata de zarzas y arbustos, hasta que alcanzo la roca.

Supero un pequeño muro y me planto en la arista muy cerca de la cumbre.

Los Moros y Peña Rionda llaman poderosamente mi atención. Diferentes materiales (Los Moros son de caliza, mientras que la Rionda es de pudinga), diferentes formas para estas dos impresionantes cumbres de baja altura pero de soberbias líneas.

Del otro lado el "Valle del Hambre", el extenso robledal que se asienta sobre el valle del río Tuéjar y donde en uno se sus extremos se asienta el Santuario de la Virgen de la Velilla.

Y a un salto de gigante Ocejo de la Peña, empequeñecido, refulgente y  rodeado por peñas.

He buscado durante un buen rato las cadenas que se citan en la leyenda que obliga a los vecinos de Ocejo de subir hasta ellas una vez al año para engrasarlas y mantenerlas en perfecto estado para poder sujetar y evitar desprendimiento sobre la población.

Pero como no doy con ellas voy descendiendo primero por ladera abierta y luego de nuevo entre bosque de robles por una pista que me lleva hasta la carretera muy cerca de Ocejo.

Las fotos en Google+

Ocejo de la Peña.
Encastrado entre rocas.
Vista atrás del camino de Ocejo a Argovejo. 
El Pontón. El camino cruza por un estrecho paso entre grandes paredes. 
He doblado el Pontón y he entrado en la ladera norte donde el arroyo Tejedo refresca los pastos de la pequeña vega.

La cima del Campriondo y la larga arista de la cara norte.

Collada Ferreras (1.381mts)
Peña los Castros ideal para hacerla en duatlón.
El Espigüete.
Ferreras del Puerto.
Panorámica.
Alcanzada la arista y cerca ya de la cima, se tienen buenas vistas.
Al sur el macizo de Peñacorada
Al norte la cima del Campriondo y Peña Rionda y los Moros.
Los Moros y Peña Rionda.

Panorámica del valle del Tuejar.

Ocejo de la Peña a vista de pájaro.
Panorámica hacia el norte.
Panorámica hacia el este.
Panorámica hacia el sur.
La arista norte, como la cresta de un punk.

Es una cima muy asequible y se ve por el gran número de personas que me encuentro en la cumbre.
Ya está aquí la primavera.
Durante el descenso. Grandes manchas de encinas cubren la ladera soleada. 

Entrando en Ocejo de la Peña.


2 comentarios:

  1. Menuda suerte que tienes de andar por esos montes un lunes laboral y además coincidir con gente tan maja, ja,ja,...
    Una zona que no tengo el gusto de conocer por lo que agradezco mucho tus explicaciones.
    Saludos de Jorge.

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  2. Ocejo y sus alrededores, para mi gusto, presentan unos recorridos muy interesantes, tanto para ascender montañas (de formas muy sugerentes como los Moros o la Rionda) o para caminar por largos valles como los de Mental o los del río Tuejar.
    Saludos Jorge.

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