Pico de Santiago



26/02/2017
La madre naturaleza nos sorprende cuando menos lo esperamos.

Llevamos unos cuantos días de sol y hoy, con una considerable subida de temperatura, más parece un flamante día de primavera que de invierno.

Dispongo solo de medio día y lo aprovecho para acercarme a los cercanos valles de Carroceda.

Desde Santiago de la Villas (en el Iberpix aparece Santiago de las Viñas) un valle con rumbo norte, recorre una serie de pequeñas valladas hasta alcanzar la base sureste de los Amargones. Similar orientación y estructura que los Calderones de Piedrasecha -muy próximos y al oeste-, pero de menor espectacularidad. 

Siempre junto al arroyo Torre voy recorriendo el valle y atravesando distintos frentes rocosos cual puertas de un reino escondido. 

Mi intención es ascender el Pico de Santiago, un baluarte que defiende el valle al igual que en tiempo de contienda sirvió de punto defensivo en la Maginot Cantábrica.

Podría recorrer la totalidad del valle y próximo a las fuentes del  Torres alcanzar el collado del Fito e izarme fácilmente a la cima, pero pienso que las inmediaciones del Fito se encontraran cubierta por nieve, por lo que llegado a las praderías de la Fuente la Carba me lanzo directamente hacia la cima.

Cerca de la cima, lo primero que veo es el parapeto de un puesto de tirador.

Aunque conocía el Pico de Santiago, me sorprende la gran meseta que preside la cima. Al norte los Amargones y el Pico Feliciano y algo más alejado el Cirbanal y las Ubiñas. Al sur los montes pierden fuerza y se vuelven meseta.

Desciendo con marcada dirección sur, entre matorrales y pequeños bosquetes de robles desnudos. Algo de orientación y un pellizco de buena suerte, me conduce de nuevo a las praderas de la Fuente la Carba. Desde ese punto disfruto del agradable día primaveral.


Las fotos en Google+


No puedo menos que fijarme en el arroyo Torre. Lo veo tranquilo,como un lamina de estaño. Pero este arroyo en días mejores, con más caudal, fue el responsable de abrir paso entre los distintos pliegues por los que hoy voy a caminar.


Primera fractura; el vallín de San Martino




Segunda fractura. Las peñas de Valdesmar. La más espectacular.






Las praderas donde se asienta la fuente la Carva. El pico se Santiago conserva la nieve.
Pico de Santiago.


Tercera fractura. De menor altura que las anteriores.
Comienzo el ascenso intentando evitar los campos de nieve, cosa que no podrá ser.
CIMA del Pico de Santiago. Un puesto de tirador defiende la cumbre.
La cima es una gran explanada.


Desciendo a los valles, para disfrutar de este día primaveral.


Gaviota delaware




25/02/2017
La forma y proporciones nos recuerda a la gaviota cana. Algo más grande y con pico más robusto.

Pero claro, si no tenemos una gaviota cana al lado, difícil acertar.

Afortunadamente para esto del pajareo dispongo del asesoramiento de un gran experto y no hay dudas.

El ejemplar de gaviota delaware que pasa el invierno por la Rivadesella la encontramos junto a un grupo de reidoras.

Con aires más pendencieros, no tarda en encontrarse aislada.

Este joven ejemplar habrá sido empujado por algún temporal modificando su trayectoria de invernada y llegando hasta las costas asturianas. Un largo viaje desde el centro/oeste de Canadá y regiones cercanas a Estados Unidos (Delaware) hasta Rivadesella.









Hito de la memoria


Para entender una obra de arte en necesario escuchar a su autor.

En boca de Amancio Gonzalez (su autor) "Un artista es un enfermo. Una persona a la que de alguna manera le falla la cabeza y puede ser capaz de interpretar las cosas de otra manera, de llegar donde otros no han llegado".

He pasado muchas veces por esta carretera camino de la Magdalena. Siempre en ruta, a velocidad de auto observaba la escultura sin entender lo que trataba de representar, como una escenificación macabra: una persona sin cabeza y encumbrada por tres calaveras. 

"Hito de la memoria habla de la guerra, de la tragedia de la guerra, de la infamia , del horror.... y busca una complicidad con el espectador a partir de la idea de que es preciso aprender de los errores".

A dos kilómetros de la Magdalena, en el paraje de Cantarranas, un hombre maniatado frente a un muro a punto de ser fusilado. Se complementa el grupo con veinticinco postes de hierro (donde se recogen los nombres de las personas ajusticiadas) que lo rodean.

Esa campa de Cantarranas fue una fosa común en la Guerra Civil. Excavaron y aparecieron los restos de 59 personas.

Con esta escultura , realizada por Amancio Gonzalez (escultor nacido en Villahibiera de Rueda -León). "el asesino se enfrentará a su propio error y tendrá que llevarlo de por vida en su conciencia". Es nuevamente el autor el que desvela e interpreta su obra: las tres calaveras con un tiro en el frontal.

Inagurada el 19 de julio de 2008 se complementa con un cubo oxidado en el otro lado del muro que representa a las familias del ejecutado con su soledad, miedos, amarguras e impotencias.

La soledad del lugar engrandece la escultura. Paseo entre el conjunto. Toco los materiales, siento la aspereza del oxido y me trasmite sentimientos de repulsa. Me acerco hasta la escultura y veo su tamaño inmenso y me siento diminuto. La toco y me sorprende el tacto tosco (esta realizada en mármol negro). Y veo las huellas de los vándalos que han aprovechado la soledad del lugar para violentarla.

La carretera próxima estropea el momento. Los coches con su velocidad (idéntica a la que yo siempre he llevado) rompen el silencio.









Nevadín


Konicoleando en la cima del Nevadín

22/02/2017
Pienso en el Nevadín e inmediatamente me viene a la memoria la cara de sorpresa del motorista cuando llegó a la cima y nos encontró a Cruz y a mi metidos en el saco de dormir y leyendo.

En aquel tiempo vivíamos en Lugo (Uffff hace más de veinte años!!!!) y los fines de semana metíamos en la mochila los sacos de dormir y nos lanzábamos a recorrer montes. Lo normal era acercarnos por Ancares o por el Caurel, pero aquel día habíamos llegado hasta Salientes a medio día de un sábado y ascendido hasta la cima al atardecer con propósito de dormir en ella.

Y mientras esperábamos a la noche y al sueño, recibimos la visita del motorista que apareció con su moto de trial y nos encontró con esa guisa.

Hoy accedo desde Vivero con la intención de conocer el valle que desde el pueblo se prolonga hasta la base del pico. Al llegar me sorprende la ubicación de Vivero, encastrado en las laderas de una vaguada, sin espacio para eras, sin espacio para casas y cruzado por una carretera estrecha y con fuerte pendiente.

El valle me resulta angosto y sombrío a primera hora de la mañana. Un camino lo recorre paralelo al arroyo Vivero. Cuando el valle gana en amplitud (sin alcanzar un tamaño como el de cualquier valle Babiano) me topo con las Brañas de Vivero, y al poco la pista se desdobla y sale a la izquierda un ramal que asciende al Alto del Portillín y continua hacia Salientes.

Hasta ese punto la nieve que cubre la pista mantiene una consistencia sólida al encontrarse en su mayor parte a la sombra. No ocurre igual desde el Alto del Portillín hasta la cima del Nevadín. El sol ha reblandecido la nieve y resulta agotador caminar sobre ella a pesar de las raquetas.

Antes paso por el Pico Dos Hermanas, recorriendo la arista montuna y contemplando un paisaje que no ofrece freno a nuestra vista, tal cual explosión nuclear.

A la cima llego fundido. El mal estado de la nieve ha supuesto mucho esfuerzo.

Vuelvo sobre mis huellas hasta la collada Fuente fría y me dejo caer por la ladera hasta la cabecera del valle y así poder recorrerlo en su totalidad.

Cuando entro de nuevo en Vivero el sol baña el pueblo. La impresión es distinta a la de esta mañana. Aún así, cuando recorro sus calles, experimento una sensación de agobio.





 Vivero. La cima que se ve desde el pueblo (en esta ocasión con nieve) es la del Pico Dos Hemanas. El Nevadín esta oculto algo más a la derecha.
 Arroyo Vivero
Momento en que la pista se desdobla y surge el ramal que va a Salientes.
Alto del Portillín
Al sur de la línea de cumbre por donde me muevo, el Valdeiglesias. 
Desde el Alto del Portillín hacia el Pico Dos Hermanas. Un pasillo entre las escobas y la valla que delimita los municipios. Horrible por el estado de la nieve!!!
Hacia el noreste las Ubiñas y a la derecha la Sierra de Villabandín donde hace poco pude hollar el Rabinalto.
En dirección opuesta desde el Alto del Portillín parece que el Tambarón se encuentra próximo.
La cima del Pico Dos Hermanas. Ahora ya se ve la cumbre del Nevadín. Y como su nombre reza....con bastante nieve.


Vista atrás de la pirámide cimera del Dos Hemanas.
Desde el collado Fuentefría veo que puedo descender al valle sin enredarme entre la "maturranga"
Vistoso el Valdeiglesias desde esta posición y con zoom.


CIMA del Nevadín.






Por la orientación Villablino y las poblaciones adyacentes. 
La cabecera del valle de Vivero.


El aumento de horas de luz despierta el ansia reproductor.
Braña de Vivero
De vuelta a Vivero. Con el sol iluminando el pueblo, toma otra dimensión. Aún así, demasiado encerrado entre laderas.
Brete montañero.- Dícese del potro de contención destinado al cambio de suelas