Coriscao




26/12/2012
Escápate muy lejos de estos mórbidos miasmas,
Sube a purificarte al aire superior
Y apura, como un noble y divino licor,
La luz clara que inunda los límpidos espacios.
                                              Charles Baudelaire

Huimos de las nieblas que el potente anticiclón mete en la meseta. No sería necesario llegarnos hasta el puerto de San Glorio, pero la cita de unos escribanos nivales, así como de gorriones y acentores alpinos, nos llevan a acometer la ascensión del Coriscao.

Que sea un mirador excepcional de Picos, que se parta desde un puerto y sea un recorrido vistoso y sencillo, hace del Coriscao sea una cima muy visitada.

Una ascensión invernal por fecha de calendario, pero sin nieve y con buena temperatura, nos permite disfrutarla como en un día de avanzada primavera.

Nos acercamos en coche hasta las proximidades del mirador de Llesba. La ausencia de nieve nos permite seguir en todo momento el sendero perfectamente marcado por el paso de caminantes.

Y durante casi todo el ascenso, unas vistas hacia Picos alucinantes, que según ganamos altura van siendo mejor. A nuestras espaldas el macizo de Peña Prieta y la cuerda de montañas que finalizan en el Espigüete. Y los valles, de Cantabria que hoy se han quedado bajo la niebla y el de las Tierras de la Reina que recoge la luz de este día radiante.

Los nivales han debido continuar con su viaje de migración, al igual que los gorriones y acentores. Durante todo el ascenso y descenso solo un treparrisco se cruza en nuestro camino. Será cuando le sigamos con la mirada, cuando demos con un nutrido grupo de rebecos que corretean por la cara umbría de la montaña.

Atravesamos una lengua de nieve con consistencia de hielo, superamos la última rampa y alcanzamos la cima del Coriscao.

La luz clara que inunda los límpidos espacios, tropieza con la muralla caliza de los Picos. Lejos de las miasmas, purificamos en este aire superior nuestros espíritus y apuramos el momento como si fuera único.


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Panorámica desde el mirador de Llesba.
El mirador de Llesba.


















A la izquierda asoma el Vallines.










Un treparriscos ha cruzado ante nosotros y nos lleva a descubrir...
rebecos correteando por la umbría.
La última pala, la más exigente.






El valle de Luriana
Cima del Coriscao.



Pajareando, siempre pajareando.









 
















Mirador de Llesba.

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