Sharpham Wood



Para una gran mayoría, Sharpham son los viñedos y la bodega. Para nosotros, Sharpham es el lugar donde vimos por primera vez los bandos de barnaclas.

Volvemos a Sharpham, a conocer su bosque, en este otoño que tardó en llegar, pero que parece no querer irse.

Un bosque junto al Dart, por un camino, que no hace mucho, conoció las pisadas de una congregación budista que tenía su lugar en este rincón

Avanzamos por el bosque en un día gris que nos permite apreciar los distintos colores de las hojas.

Y un pequeño lago, con un bosque de esculturas. Siete para ser más exactos: "los siete pilares de la sabiduría".

El Dart con marea baja





Los siete pilares de la sabiduría
 



Ashprington Point
 
Arte en el bosque
 
Los Ojos de Buda
 

Un blanquito con las canadienses
 

Compartiendo un rincón



En Slapton Ley, la garza y el cisne.

Por supuesto la garza alzó el vuelo.

El cisne nos mira sin sobresaltarse, seguro de si mismo.



Garza real




Por el río, en cualquier rincón.

Intentando pasar inadvertida. Como una rama. Pero el color de su pluma no es tan mimético como el se su prima, la imperial.

Siempre ha habido clases!

 


El Este




Amanece por un horizonte despejado. Un globo ardiente sobre el mar de Paignton, por el Este, con la tranquilidad del que tiene todo un largo día para iluminar nuestras vidas.

Pocos días tenemos la suerte de ver la salida del Sol. Un manto de nubes se pega como una lapa al horizonte y nos impide ver la estela del cometa Ison que avanza en su destrucción hacia al Sol.

Me pregunto si los pescadores que vimos embarcando ayer y que por la noche nos sorprendieron rompiendo la negrura con sus luces, alcanzaron el Sol durante el amanecer.

Tal vez, las manchas solares sean buques que chocaron con el Sol al amanecer. Tal vez....


Gavión atlántico



Tremendamente huidiza.

La gaviota de mayor tamaño.

Al primero le sorprendo en el puerto, cuando picoteaba un cangrejo muerto. Saliendo entre dos coches, sigiloso y con la cámara ya dispuesta para disparar. Me ve, ladea la cabeza y el cuerpo. Y con esa posición de costado, va aumentando la distancia.

Los dos últimos, tomamos en el Dart. Los gaviones descansan junto a las argénteas, en una isla en medio del río, dándose cuenta de la enorme distancia que supone esa pequeña franja de agua.






Kingsbridge Estuary



El invierno ha llegado. Un día frío, oscuro, desapacible.

Y esa misma sensación se transmite al estuario de Kingsbrige, que con marea baja y un cielo plomizo aparenta un paisaje desolado.

Trescientos cincuenta chorlitos dorados. No es que los contáramos, nos lo comentaron unos pajareros que encontramos en el refugio. Pajareros de botas ajadas, como su rosto. Con infinidad de horas de vuelo, que nos cuentan lo que podemos ver. Pajareros que hace una semana han tenido la inmensa suerte de ver el avetoro en la laguna próxima al refugio.

Carinegras, zarapitos, agujas y algunos tarros blancos. Pero todo muy lejos en la inmensidad de un estuario vacío de agua.








Sharpam Wood desde Totnes



Teníamos ganas de caminar. Decidimos unir varios recorridos.

Un camino conocido te permite ir más relajado, mirando el paisaje, a todo lo que se mueve y deteniéndote en aquellos puntos donde pensaste que tal vez pudieras hacer una buena foto.

La granja de Sharpham es el punto ideal para tomarse un café. Junto al río comenzamos a ver las habituales barnaclas y los cisnes. El bosque aún no se desprende de su manto de hojas y es como un pasillo hacia la luz que nuevamente encontraremos en las orillas del Dart, donde la comunidad de budistas de Totnes han colocado siete pilares de columnas, los siete pilares de la sabiduría.


 A la salida de Totnes.
 





 Cerca de Sharpand
 










 El lago con los siete pilares.
 

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