Aguantando el chaparron




Sin necesidad de Gore-tex, costuras termoselladas o materiales de última generación.

Estas dos hembras de mandarín aguantan estoicas el aguacero como unas campeonas.

Gracias a las glándulas uropígeas, que se encuentran en la parte dorsal y muy cercanas a la cola la gran mayoría de las aves impermeabilizan sus plumas cuando frotan con su cabeza y pico dicha glándula y luego el resto del cuerpo.



También nosotros aguantamos el chaparrón como mismísimos marines. Nuestros equipos son más técnicos: paraguas de amplia seta y botas con waterproof. A saber: un tipo de membrana que recubre interiormente la bota y evita que el agua que entra por la caña de la bota salga por la puntera, hasta encharcar los calcetines, produciendo al caminar un rítmico sonido: pruff-pruff-water-pruff.

El plan para esta mañana consistía en acercarnos a la confluencia del Harbourne river con el Dart, donde forman una amplia ensenada.

Llegamos a la zona. Una extensa pradera rodeada por bosques que desemboca en el agua.

Nada más llegar, comienza a llover, pero como si no lo hubiera hecho nunca. Afortunadamente, podemos cobijarnos en una construcción abandonada.

Nos damos la vuelta bajo la lluvia. El camino por el que accedimos es ahora un río, pero no importa mojarse más.


 Un cajón, el camino es un autentico cajón. A la vuelta es un cajón con agua.








 Aguantando el aguacero.
La confluencia del Harbourne con el Dart. 



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